SECURITAS DIRECT

Les prometen una permanencia de un año y Securitas Direct le clava dos: "No nos dan solución"

Securitas Direct

“Te convencen con descuentos, pero al final te atan durante dos años sin que lo sepas.” Así resume su experiencia un cliente indignado con el servicio de Securitas Direct, tras descubrir que el contrato que firmó —pensando que era por un año— incluía en realidad una permanencia de 24 meses. Una situación que, según denuncia, no fue informada de forma clara ni transparente.

Todo comenzó hace casi un año, cuando esta persona contactó con la empresa para instalar un sistema de alarma durante la reforma de su vivienda. En un principio, la intención era tener el servicio solo durante unos meses, sin compromiso a largo plazo. Así se lo comunicaron al comercial, quien, según relatan, insistió en que se podía firmar por solo un año, con la ventaja de recibir un descuento y el equipo gratuito.

Sin embargo, ahora que ha llegado el momento de dar de baja el servicio, la sorpresa ha sido mayúscula: el contrato, al parecer, tiene 24 meses de permanencia, y no 12 como se había pactado verbalmente.

“Te dicen que es lo que hay”

El problema no termina ahí. Tras comunicar su intención de cancelar el contrato, el cliente asegura que la empresa le ha dado largas, que nadie le ofrece una solución concreta y que ni siquiera ha podido obtener una copia de su propio contrato, a pesar de haberla solicitado en varias ocasiones.

“No hay un teléfono de la delegación de Córdoba, solo un número centralizado. Nadie sabe nada, nadie conoce a nadie. Te pasan de un operador a otro y nadie asume la responsabilidad”, lamenta. Además, denuncia que un empleado enviado por la empresa solo les confirmó lo que ya temían: que no hay nada que hacer, que es habitual que los comerciales oculten o minimicen la permanencia, y que simplemente deben “aguantarse”.

¿Un caso aislado? Las redes apuntan a lo contrario

Este tipo de críticas no son nuevas para Securitas Direct. En los últimos años, múltiples usuarios han compartido experiencias similares en foros y redes sociales, denunciando falta de transparencia, cláusulas confusas y contratos poco claros.

El patrón suele repetirse: comerciales muy insistentes que prometen condiciones flexibles, contratos con letra pequeña que pocos clientes reciben en el momento de la firma, y un servicio de atención al cliente que, según muchos, es incapaz de ofrecer soluciones reales cuando hay un problema.

Una cuestión de confianza

En servicios tan sensibles como la seguridad del hogar, la confianza es clave. Y cuando esa confianza se ve traicionada por prácticas comerciales poco claras o directamente engañosas, el daño a la reputación de la marca puede ser muy serio.

Firmar un contrato de alarma debería ser una decisión informada, con condiciones claras, plazos definidos y sin sorpresas ocultas. En este caso, la denuncia pone de manifiesto una práctica que, si se repite, debería ser revisada por organismos de consumo o por la propia empresa, si realmente quiere recuperar la confianza de sus clientes.