SECURITAS DIRECT

Le roban y al día siguiente tiene a un comercial de Securitas Direct en casa: "No los recomiendo ni pa atrás"

Securitas Direct

Miguel Orellana, excliente de Securitas Direct, ha vivido una experiencia frustrante con el servicio de alarmas de la compañía. Mientras se encontraba fuera de su hogar junto a su esposa e hija, recibió una llamada de Securitas Direct informándole que su alarma había saltado en su casa. Al ser advertido de la activación de la alarma, Orellana preguntó si había algo sospechoso, pero la respuesta fue negativa: "No veíamos nada", le dijeron desde la central de alarmas.

A pesar de no ver indicios de peligro, Orellana insistió en que enviaran a la policía a su domicilio. Al llegar a su casa, la policía ya estaba presente, pero no se habían encontrado señales evidentes de robo. Al día siguiente, un representante comercial de Securitas Direct lo visitó para intentar venderle nuevos sensores que incluían dispositivos de alta sensibilidad. Querían ponerle "un sensor hasta al perro" Esta oferta supuso un gasto considerable para Orellana, quien decidió confiar en el servicio y adquirir los sensores.

El verdadero problema surgió cuando Orellana decidió solicitar las imágenes del momento del supuesto incidente, con la intención de usarlas para tomar medidas legales. A pesar de que desde la empresa le habían prometido proporcionárselas, Securitas Direct comenzó a poner trabas. "Sí, no te preocupes, pero es que ahora no te las podemos dar", fue una de las respuestas que recibió al reclamar las grabaciones. Esta situación se prolongó durante varias semanas y, al final, lo único que recibió fue un documento impreso: "Lo más cutre del mundo", describe Orellana, frustrado al darse cuenta de que la empresa no había registrado ninguna imagen del evento.

Después de varios intentos fallidos por obtener una respuesta clara y soluciones efectivas, Orellana tomó la decisión de cancelar su contrato con la compañía. "Evidentemente ya los he quitado y no los voy a recomendar ni pa atrás", afirmó, decepcionado por la experiencia y por el hecho de que Securitas Direct no cumplió con lo prometido.

Este caso pone en evidencia las posibles fallas en los sistemas de seguridad, así como la falta de respuesta adecuada por parte de una empresa que promete proteger los hogares de sus clientes. La situación de Orellana es un ejemplo de cómo un mal servicio y la falta de transparencia pueden llevar a la desconfianza hacia una marca que, en teoría, debería ofrecer tranquilidad y protección a sus usuarios.