SECURITAS DIRECT

Les roban en su oficina y la alarma de Securitas Direct no sonó: "Dicen que llevaban inhibidor"

Securitas Direct

Una nueva queja contra Securitas Direct vuelve a poner en cuestión la eficacia de algunos sistemas de alarma frente a los métodos cada vez más sofisticados utilizados por los ladrones. En esta ocasión, el caso lo relata el responsable de una oficina que sufrió un robo a pesar de llevar muchos años pagando el servicio de alarma.

Según explica el afectado, el asalto se produjo durante la noche y provocó importantes daños materiales en el local. Los ladrones entraron en la oficina rompiendo puertas y causando destrozos en el mobiliario, además de llevarse equipos informáticos y otros objetos de valor.

El sistema de alarma no llegó a activarse

Lo que más ha indignado a los propietarios del negocio es que la alarma nunca llegó a sonar durante el robo. Según relatan, los ladrones utilizaron un inhibidor de señal, un dispositivo que bloquea las comunicaciones inalámbricas y que puede impedir que los sistemas de alarma envíen avisos o activen alertas.

Este tipo de herramientas se ha vuelto cada vez más habitual en robos planificados, ya que permite a los delincuentes neutralizar sistemas de seguridad sin que se genere una alarma inmediata.

Para los afectados, la situación fue especialmente frustrante porque llevaban años pagando el servicio de protección, confiando en que el sistema actuaría en caso de intrusión.

Críticas a la atención tras el robo

La queja no se limita únicamente al funcionamiento de la alarma durante el incidente. Los propietarios de la oficina aseguran que la atención recibida tras el robo tampoco estuvo a la altura de sus expectativas.

Según explican, el trato posterior al suceso fue insatisfactorio y no les transmitió la sensación de respaldo que esperaban de una empresa especializada en seguridad.

Decisión de cancelar el servicio

Después del incidente, los afectados decidieron cancelar el contrato con Securitas Direct, al considerar que el sistema no había cumplido su función en el momento más importante.

Sin embargo, la situación se complicó aún más cuando la empresa les comunicó que debían pagar un mes adicional de servicio, ya que el contrato establece la obligación de avisar la baja con un mes de antelación.

Sensación de indefensión

Para los propietarios del negocio, esta última situación ha sido el golpe definitivo. Tras sufrir el robo y cancelar el servicio, aseguran sentirse completamente desprotegidos y decepcionados con la empresa.

En su relato, concluyen que la experiencia ha sido profundamente negativa y afirman que se sienten “totalmente estafados” tras años confiando en el sistema de seguridad.

Casos como este vuelven a abrir el debate sobre la eficacia real de los sistemas de alarma frente a dispositivos inhibidores, así como sobre las condiciones contractuales que se aplican cuando los clientes deciden cancelar el servicio tras un incidente de seguridad.