RYANAIR

Ryanair le dice que le va a cobrar 24,50 euros por subir su maleta y le pasa un cargo de 26,99 euros

Una nueva queja contra Ryanair ha vuelto a encender las redes sociales. Esta vez, el motivo ha sido el doble cobro por el transporte de una maleta de cabina, lo que ha dejado a un pasajero con una factura inesperada y una sensación de indefensión total ante el sistema de atención al cliente de la aerolínea.

Todo empezó en el aeropuerto

Según relata el afectado, al tener problemas con el pago online de la maleta de cabina, se vio obligado a hacer el check-in presencial en el aeropuerto. Allí, le indicaron que debía abonar 24,50 euros por la maleta, un cargo habitual cuando no se contrata con antelación.

El problema vino después: al revisar su cuenta bancaria, comprobó que Ryanair también le había cobrado otros 26,99 euros por facturar la misma maleta, esta vez para viajar en bodega. Es decir, dos pagos distintos por el mismo equipaje, que en principio iba a ser llevado en cabina.

Atención al cliente… sin solución

El pasajero intentó contactar con la aerolínea para reclamar el importe erróneo. Según explica, se topó con respuestas automáticas y mensajes incoherentes, en los que el personal de atención no parecía comprender el problema o directamente decía que no podía ayudarle.

Tras varios intentos, y lejos de recibir una solución, denuncia que sus medios de contacto fueron bloqueados, imposibilitando continuar con la reclamación por las vías oficiales.

¿Fallo informático o política opaca?

El caso ha generado indignación entre otros viajeros, que han compartido experiencias similares en foros y redes. La falta de claridad en los procesos de pago por equipaje adicional y la gestión automatizada de incidencias hacen que resolver situaciones aparentemente sencillas se convierta en un laberinto.

Además, el sistema de tarifas de Ryanair distingue entre maletas de cabina, prioridad de embarque y facturación de equipaje, lo que puede dar lugar a errores o cobros duplicados si el proceso no es gestionado correctamente desde la web o app de la compañía.

Reclamar no debería ser tan difícil

Este caso vuelve a poner el foco en la falta de canales efectivos de reclamación en aerolíneas de bajo coste, donde muchos usuarios se ven bloqueados por respuestas genéricas, formularios opacos y la imposibilidad de hablar con un agente real.


Un error de menos de 30 euros puede parecer menor, pero cuando se suma al sentimiento de impotencia y la falta de respuesta, el resultado es claro: frustración y desconfianza. En este caso, el pasajero lo resume con contundencia: “Piratas del aire”. Una frase que, aunque cargada de enfado, refleja lo que muchos usuarios sienten cuando reclamar se convierte en misión imposible.