El seguro del Banco Santander se niega a pagar una reparación de hogar en contra del criterio de su propio perito

Banco Santander

Un nuevo caso de desconfianza hacia las grandes aseguradoras ha salido a la luz tras la denuncia de un cliente del Banco Santander, que asegura sentirse “engañado y despreciado” después de más de 20 años pagando su seguro del hogar sin apenas siniestros. El detonante ha sido una reparación reciente en su vivienda, valorada en 750 euros, que la aseguradora se negó a cubrir pese a contar con el respaldo de su propio perito.

Según relata el afectado, durante más de dos décadas ha sido cliente fiel del Santander, abonando religiosamente su póliza, que en 2023 ascendió a casi 500 euros anuales. Si se hace la suma, en todo ese tiempo ha aportado cerca de 10.000 euros por un seguro que apenas había utilizado.

Sin embargo, cuando por fin tuvo que recurrir a la póliza para una reparación doméstica moderada, se topó con lo que califica de “excusas ridículas” para denegar la cobertura. Lo más grave, asegura, es que incluso el perito enviado por la propia compañía aseguradora recomendó cubrir el siniestro, pero la aseguradora del Santander ignoró su informe.

“Después de pagar durante 20 años sin molestar, cuando por fin necesito que respondan, me dan la espalda”, afirma indignado el cliente.

Este tipo de experiencias no son aisladas. En los últimos años se ha multiplicado el número de reclamaciones por incumplimiento de coberturas en seguros vinculados a entidades bancarias, especialmente en casos donde el cliente lleva años aportando cuotas sin apenas uso.

El denunciante también quiso advertir sobre la falta de eficacia de la Dirección General de Seguros a la hora de mediar en estos conflictos. Según su experiencia, las quejas solo tienen valor si se formalizan mediante burofax con acuse de recibo, un trámite que muchos clientes desconocen o no utilizan hasta que es demasiado tarde.

Este nuevo caso pone de relieve la frágil relación de confianza entre aseguradoras y asegurados, especialmente cuando se trata de productos contratados a través de entidades bancarias. La fidelidad del cliente, como demuestra esta historia, no siempre se traduce en un trato justo o en garantías reales cuando surgen los problemas.

Mientras tanto, el Banco Santander no se ha pronunciado sobre esta queja en particular, aunque el creciente número de críticas en foros y redes sociales apunta a una desafección cada vez mayor entre usuarios y grandes aseguradoras que operan bajo su paraguas. Una situación que, de no corregirse, podría afectar seriamente a la imagen de confianza que los bancos tratan de mantener en un mercado cada vez más competitivo.