Sensor mal instalado, fallos constantes y penalización de 600 euros: la pesadilla de una alarma con Movistar Prosegur

Movistar Prosegur Alarmas

Rubén contrató el servicio de Movistar Prosegur Alarmas pensando que, por fin, podría dormir tranquilo. Una alarma con cobertura exterior, conectividad total e instalación profesional sonaba como la solución perfecta para proteger su hogar, que cuenta con patios exteriores y mascotas en el interior. Pero cuatro meses después, su experiencia no puede estar más alejada de esa promesa. “Me quedan aún 18 meses de permanencia y me arrepiento cada día”, resume.

Su historia se ha vuelto viral tras compartirla en plataformas de opinión. Un relato lleno de fallos técnicos, mala atención al cliente y un sistema que, según asegura, no le protege en absoluto, aunque paga cerca de 60 euros mensuales y está atado a un contrato con penalización de 600 euros por baja anticipada.

Detectores exteriores que no detectan… y nadie lo nota

Uno de los puntos más graves que denuncia Rubén es que los sensores exteriores, esenciales para su vivienda, han fallado hasta en tres ocasiones. Lo más alarmante no es solo el fallo en sí, sino el hecho de que la empresa no se dio cuenta hasta que él lo detectó por su cuenta.

“Me voy de casa creyendo que está protegida, pero los sensores no funcionan. Si no lo compruebo yo, nadie lo sabe. Es como vivir con la puerta abierta”, lamenta. Aunque los técnicos han acudido tras cada aviso, el problema persiste. Incluso después de supuestas reparaciones, la alarma sigue sin cubrir las zonas exteriores.

“Dijeron que era compatible con mascotas, pero no lo es”

Rubén también tiene dos animales en casa, y uno de los motivos por los que contrató este sistema fue por la promesa de que la alarma total podía activarse sin problemas, ya que detectaba la diferencia entre un intruso y un animal doméstico. Pero en la práctica, cada vez que activa la alarma completa, salta por los movimientos de sus propios animales, generando sobresaltos y molestias.

La única alternativa que le queda es dejar activado solo el modo parcial, que depende precisamente de esos sensores exteriores que no funcionan. Resultado: su casa no está protegida ni por dentro ni por fuera.

Instalaciones mal hechas y sensores mal colocados

La situación no mejora con la instalación. Rubén relata cómo un sensor en una ventana abatible fue instalado al revés, en la parte superior en lugar de la inferior, provocando que la alarma se activara incluso cuando la ventana estaba abierta de forma segura. “Me llevé varios sustos en mitad de la noche. Lo corregí yo mismo, y solo después de insistir durante meses, lo dejaron bien”, denuncia.

También señala que el sensor volumétrico del patio fue recolocado sin criterio, dejando visibles dos taladros en la fachada y, lo peor, sin resolver el problema del funcionamiento.

Atención comercial inexistente: “Solo aparecen para venderte”

Rubén no solo carga contra el sistema y su instalación, sino también contra la atención postventa. “El director comercial que me vendió la alarma, Manu, fue muy convincente... hasta que firmé el contrato. Después, no volvió a dar señales de vida. No contesta, no aparece. Solo está para venderte el producto”, afirma con frustración.

Asegura haber intentado resolver la situación por las vías oficiales, sin éxito. Y lo más indignante: aunque ha pedido la baja, no puede cancelar el contrato sin pagar una penalización de 600 euros, pese a que —según él— la alarma no cumple su función básica.

La respuesta oficial de Movistar Prosegur

Movistar Prosegur ha respondido públicamente al testimonio de Rubén. En su comunicado, aseguran haber gestionado su caso, ofrecer el cambio de sensores sin coste (algo que él niega haber rechazado) y verificar que el sistema funciona correctamente según sus técnicos.

Sobre las condiciones de contratación, la empresa se remite al documento firmado, sin aportar soluciones concretas a su situación. “Para cualquier duda, puede llamar al 900 112 365”, concluyen.

“Pagas por sentirte seguro, y terminas más inseguro que nunca”

La experiencia de Rubén deja en el aire una reflexión que muchos clientes comparten cuando contratan servicios de seguridad: ¿Qué pasa cuando la alarma no funciona y la empresa no lo detecta? ¿Quién protege al cliente, más allá del contrato?

Mientras tanto, él sigue pagando cada mes por un sistema que, según relata, no protege su casa ni le ofrece la tranquilidad prometida. “Estoy atado a un contrato, sin servicio, y con la sensación de que si entran a robar, nadie se hará responsable. Solo quiero que los demás lo sepan antes de firmar.”