Al ser reacondicionado es normal’: la frase que desata una queja contra MediaMarkt
La compra de un lavavajillas reacondicionado en MediaMarkt ha acabado convirtiéndose en una experiencia que la propia afectada califica como “vergonzosa y humillante”, no solo por el estado del electrodoméstico recibido, sino por el trato recibido durante la entrega e instalación, especialmente grave al ir dirigido contra una persona mayor.
El pedido llegó acompañado de un servicio de reparto que, según el relato, distó mucho de lo que cabría esperar de una gran cadena especializada en electrónica y electrodomésticos. Solo uno de los repartidores accedió a la vivienda, cargando el lavavajillas en solitario y dejándolo caer al suelo al introducirlo en la cocina. La retirada del aparato antiguo se realizó a tirones, sin precauciones, provocando incluso un charco de agua en el suelo.
La situación empeoró durante la instalación. La familia asegura que no permitieron vaciar el agua restante del electrodoméstico antiguo, y cuando la madre —una persona de edad avanzada— intentó explicarlo, recibió respuestas irrespetuosas y gritos. Mientras tanto, para acceder al hueco del lavavajillas, los repartidores empezaron a tirar al suelo todo el contenido del armario, sin cuidado alguno, mientras uno de ellos mantenía una conversación telefónica privada en voz alta dentro de la cocina.
El momento más tenso llegó al comprobar que uno de los laterales del lavavajillas estaba completamente destrozado. La respuesta del personal fue que, al tratarse de un producto reacondicionado, “eso es normal”. Sin embargo, tras marcharse los repartidores, la familia descubrió que la puerta del lavavajillas ni siquiera se puede abrir, dejando el electrodoméstico totalmente inservible desde el primer minuto.
La reacción posterior de Atención al Cliente de MediaMarkt tampoco ha calmado la situación. Según la queja, la única respuesta recibida ha sido que “tienen que analizar las fotos”, sin ofrecer una solución inmediata, un reemplazo, ni plazos claros, dejando a la vivienda sin lavavajillas y sin respuesta efectiva.
Más allá del producto defectuoso y de una entrega negligente, lo que más indignación genera es la falta de reacción de MediaMarkt ante el trato recibido por una persona mayor, un aspecto que la familia considera especialmente grave y que, aseguran, no ha sido abordado en ningún momento por la empresa.
La experiencia resume, según la afectada, una combinación de producto en mal estado, servicio deficiente y ausencia total de empatía, un episodio que pone en cuestión cómo se gestionan las entregas y el control de calidad en los productos reacondicionados, así como la responsabilidad de la empresa frente a comportamientos inaceptables de sus repartidores.