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Va con su perro a la zona de restaurantes de Ikea y le echan: "Si no está permitido, tiene que estar señalizado"

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Una reciente experiencia vivida por una clienta en IKEA ha encendido el debate sobre los derechos de los dueños de mascotas en espacios públicos cerrados, en especial dentro de grandes superficies. La afectada relató en redes sociales que fue expulsada de la zona de restauración de una tienda IKEA mientras estaba con sus perros, supuestamente por infringir una norma que —según una empleada— prohíbe su presencia en ese espacio “por ley”.

Sin embargo, según cuenta, no existía ninguna señal que advirtiera esta prohibición, y tan solo unos minutos antes otro trabajador del establecimiento había limpiado la mesa sin hacer ningún comentario al respecto. La situación fue tensa, y la clienta lamentó la actitud de la empleada, a quien calificó de “sinvergüenza” por lo que consideró un acto de abuso de autoridad o interpretación arbitraria de la normativa.


¿Permite IKEA la entrada de perros?

La cadena sueca sí permite el acceso de mascotas a sus tiendas, pero con restricciones claras. Según su política oficial:

  • Se permite un máximo de dos mascotas por unidad familiar.

  • Los perros deben ir sujetos con una correa no extensible de hasta 1,5 metros.

  • No se permite la entrada a las zonas de Restaurante, Bistro y Tienda Sueca, salvo que haya terrazas exteriores habilitadas para ello.

  • Los perros de asistencia, debidamente acreditados, pueden acceder a todas las instalaciones sin restricciones.

Por lo tanto, aunque los animales pueden acompañar a sus dueños en muchas áreas de IKEA, la entrada a la zona de restauración no está permitida, a menos que se trate de una terraza exterior. Esta norma está motivada por razones higiénico-sanitarias, en línea con la legislación vigente en materia de manipulación y consumo de alimentos.


¿Es legal si no está señalizado?

Aquí entra en juego un punto clave del conflicto: la falta de señalización visible. La Ley de Bienestar Animal de 2023 permite que los establecimientos decidan si aceptan o no la entrada de animales de compañía, pero también establece que deben señalizarlo claramente si no se permite el acceso, especialmente en zonas sensibles como las de elaboración o consumo de alimentos.

Esto quiere decir que, aunque IKEA tenga una política clara, si no hay carteles visibles que adviertan de la restricción, podría no estar cumpliendo completamente con la normativa de transparencia hacia el consumidor.


¿Qué pueden hacer los clientes?

Si una persona es expulsada de un espacio sin que haya señalización explícita, tiene derecho a reclamar por escrito y solicitar el libro de hojas de reclamaciones. Además, se puede poner en contacto con consumo de su comunidad autónoma para valorar si se ha producido una infracción por parte del establecimiento.

Asimismo, IKEA debería asegurarse de que todas sus normas internas estén debidamente comunicadas, especialmente en espacios donde se producen este tipo de situaciones con frecuencia.


La experiencia de esta clienta en IKEA expone una falta de coherencia entre la normativa interna del establecimiento y la comunicación al cliente. Aunque legalmente los perros no pueden acceder a zonas de restauración, la ausencia de señalización clara podría haber evitado el malentendido.

En tiempos donde la convivencia con mascotas es cada vez más común, la claridad en las normas no es solo una obligación legal, sino también una muestra de respeto hacia todos los consumidores, con y sin animales.