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Se va de vacaciones con su BMW a los Pirineos y al quedarse tirado, AXA le paga solo el viaje hasta Lleida

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Lo que debería haber sido una atención rápida y profesional ante una avería en carretera, terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante y costosa para un cliente de AXA, que contrató un seguro a todo riesgo sin franquicia para su vehículo por más de 1.000 euros al año. Sin embargo, cuando más lo necesitó, el servicio prometido no estuvo a la altura.

Todo comenzó durante un viaje por el Pirineo, donde el cliente sufrió una avería que obligó a llamar a la asistencia en carretera. Desde AXA, le informaron que su coche sería trasladado a su taller de confianza en Madrid en un plazo de cinco días. Pero la realidad fue muy distinta.

15 días esperando... y sin respuestas

Pasaron los días y el coche no llegaba. Cuando el cliente, cansado de esperar, decidió llamar para pedir explicaciones, la respuesta fue tan desesperante como inesperada: le colgaron el teléfono. Sin comunicación clara, sin soluciones, y sin un solo mensaje explicando el retraso, la sensación de abandono fue total.

Presupuesto ridículo para volver a casa

A la avería del coche se sumó otro problema: la repatriación desde el Pirineo hasta Madrid. El seguro establecía un presupuesto máximo de 300 euros, insuficiente para cubrir el traslado completo de dos personas. AXA accedió a pagar un taxi hasta Lleida por 220 euros, pero no cubrió la totalidad del billete de AVE, obligando al cliente a poner dinero de su bolsillo para regresar a casa.

“Menos mal que iba solo con mi mujer. Si llego a ir con mis hijos, no sé cómo lo habría hecho”, comentó en su queja.

AXA y Direct Seguros, ¿el mismo problema?

En su crítica, el cliente también hace referencia a Direct Seguros, marca vinculada al grupo AXA, advirtiendo a futuros asegurados de que ambas comparten servicios, coberturas y —según su experiencia— las mismas deficiencias.

Lo más grave no fue solo el retraso en la asistencia, sino la falta de atención, la información contradictoria y el límite de gasto poco realista para una repatriación en España. Todo ello, pese a tener una póliza premium que prometía cobertura completa.


Una cobertura de más de 1.000 € que no cubre lo básico

Esta experiencia deja en evidencia que ni siquiera los seguros más caros garantizan una atención adecuada si la gestión no está a la altura. Prometer una cosa y ejecutar otra muy distinta solo provoca desconfianza en los clientes, que acaban asumiendo costes que no deberían pagar.

Para quienes viajan con frecuencia, y especialmente en familia, este tipo de situaciones pueden convertirse en un verdadero problema logístico y económico. Y, como en este caso, cuando la aseguradora no responde como debería, la sensación de haber tirado el dinero es inevitable.


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Cuéntanos tu historia. Cada testimonio ayuda a otros consumidores a elegir con más información y a exigir lo que realmente han pagado. Porque un seguro es para sentirse protegido, no para acabar más estresado que con la avería en sí.