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Un vuelo con Ryanair, 3 horas tarde y sin aire: el infierno del FR569

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Lo que debía ser un vuelo rutinario entre Canarias y Madrid acabó convirtiéndose en una experiencia caótica, angustiante y frustrante para los pasajeros del vuelo FR569 de Ryanair. El relato de una afectada pone de manifiesto una sucesión de errores, falta de información y una atención al cliente que, según denuncia, brilló por su ausencia.

El vuelo, programado para despegar a las 21:10h, ya acumulaba retrasos al llegar al aeropuerto. Sin embargo, el primer correo informando del retraso no llegó hasta las 22:51h, más de una hora y media después de la hora prevista de salida. En el centro de ayuda de Ryanair no aparecía ninguna explicación del motivo del retraso.


🛫 De la pista… al limbo

Los pasajeros embarcaron después de las 22:00h. Pero lejos de despegar, el avión quedó parado en pista casi dos horas. ¿La razón? Según el testimonio, el piloto chocó con el tractor que ayuda a posicionar el avión para el despegue, lo que obligó a inmovilizar la aeronave mientras se realizaban revisiones técnicas.

Durante ese tiempo, los pasajeros aseguran que permanecieron encerrados, sin ventilación adecuada, sin acceso al baño y sin recibir agua o asistencia. “Estuvimos dentro casi dos horas sin aire, con los baños cerrados”, cuenta la denunciante, que vivió con inquietud el silencio de la tripulación ante lo que estaba ocurriendo.

Finalmente, el vuelo despegó cerca de la medianoche. Y lo hizo, según relata la pasajera, con problemas eléctricos aparentes: las luces de la cabina parpadeaban como luces estroboscópicas, lo que causó inquietud entre los viajeros. Para evitar interrupciones, el avión viajó con todas las luces interiores encendidas.


🕓 Aterrizaje tardío, sin disculpas y sin ayuda

El avión aterrizó alrededor de las 4:00 de la madrugada, cuando originalmente debía llegar a la 1:00 a.m.. Tuvieron que esperar más tiempo para ser recogidos por un autobús y salieron del aeropuerto a las 4:00, sin transporte público disponible a esas horas ni ninguna opción ofrecida por Ryanair.

Nadie se disculpó. Nadie ofreció asistencia. Ningún responsable dio la cara”, denuncia la afectada. Lo único que recibió posteriormente fue un correo automatizado, mientras que en la web de Ryanair aparecía el vuelo como si hubiera salido y llegado puntualmente, impidiendo iniciar una reclamación en línea.


📄 Obstáculos hasta para reclamar

Al intentar presentar una hoja de reclamaciones, el personal del mostrador retrasó su apertura más de 15 minutos, pese a que el horario indicado decía lo contrario. Una vez atendida, la responsable intentó disuadirla diciendo falsamente que poner una queja en consumo en Madrid cuesta 30€ —algo que en realidad es gratuito—. Solo tras insistir, le entregaron una hoja sin sellos ni información básica cumplimentada.

Fue necesaria la intervención de AENA para que la trabajadora aceptara firmar y sellar el documento si la pasajera lo rellenaba a mano, algo totalmente irregular.

Finalmente, la afectada salió del aeropuerto después de las 5:00 de la mañana, tras costearse un Cabify por su cuenta y riesgo, sin ningún tipo de compensación ni atención real por parte de la aerolínea.


🚫 Crónica de un vuelo indignante

Esta experiencia refleja no solo una deficiente gestión operativa, sino también una alarmante falta de empatía hacia el pasajero. Desde la información tardía, hasta las condiciones dentro del avión, la llegada sin recursos de transporte y las trabas para presentar una reclamación formal, todo el proceso dejó una impresión profundamente negativa.