MERCADONA

Mercadona y Lidl ponen el plátano de Canarias a más del doble que la banana "normal"

Lidl
De 1,50 que valen unos a los 3,50 euros que valen los otros

Cada vez son más los clientes que, al hacer la compra en supermercados como Mercadona o Lidl, se topan con una realidad que empieza a generar malestar e incomprensión: el precio del plátano de Canarias casi triplica al de la banana importada de países como Costa Rica. Mientras que esta última ronda los 1,50 euros el kilo, el producto nacional supera habitualmente los 3,50 euros.

Las quejas se han multiplicado en redes sociales y foros de consumidores. Muchos se preguntan por qué existe una diferencia tan abultada entre dos frutas que, a simple vista, parecen similares. ¿Es solo una cuestión de calidad o hay algo más detrás?

Banana vs. Plátano de Canarias: ¿tan diferentes son?

Aunque se suelen confundir, la banana y el plátano de Canarias no son el mismo producto. La banana —más alargada, de piel más clara y sabor más suave— proviene de cultivos tropicales de países como Costa Rica, Colombia o Ecuador. Su producción es masiva y se destina, sobre todo, a la exportación.

El plátano canario, por su parte, es más pequeño, tiene una piel más gruesa con motas oscuras, y su sabor es más intenso y dulce. Se cultiva principalmente en Tenerife, La Palma y otras islas del archipiélago, y su producción está sujeta a regulaciones europeas y altos estándares de calidad.

La diferencia de precios

¿Por qué cuesta más el plátano canario?

Varios factores explican esta gran diferencia de precio:

1. Costes de producción más elevados

El plátano de Canarias se cultiva en terrenos volcánicos con técnicas más sostenibles, pero menos automatizadas. Además, los costes laborales y energéticos en España son mucho más altos que en países como Costa Rica, donde se produce la banana.

2. Volumen y escala

La banana se produce en enormes cantidades, lo que permite reducir el coste por kilo. En cambio, el plátano canario tiene una producción limitada y más enfocada al mercado nacional, lo que encarece el producto final.

3. Coste del transporte

Aunque parezca contradictorio, importar banana desde América Latina puede resultar más barato que trasladar el plátano desde Canarias a la península, debido a acuerdos comerciales, subvenciones al transporte marítimo y logística optimizada por parte de grandes exportadores internacionales.

4. Campañas de apoyo al producto local

El plátano de Canarias cuenta con sellos como la Indicación Geográfica Protegida (IGP), lo que eleva su percepción como producto premium. Eso, junto a campañas de apoyo al producto nacional, también permite justificar un precio más elevado, aunque el consumidor no siempre perciba un beneficio proporcional.

El dilema del consumidor: apoyar lo local o mirar el bolsillo

Muchos compradores se sienten ante una decisión incómoda: apoyar el producto nacional y pagar más por el plátano de Canarias, o cuidar su economía familiar optando por la banana más económica.

No puede ser que cueste más del doble, y además siempre se promocione el más barato. Así no hay quien defienda al agricultor canario”, comentaba una clienta en la sección de frutas de un supermercado de barrio.

¿Hay solución?

Algunos consumidores piden más transparencia en el etiquetado y promociones puntuales que hagan más accesible el plátano canario. Otros reclaman que los supermercados revisen sus márgenes comerciales para no dejar fuera de juego a un producto tan emblemático.


Una fruta, dos realidades

La diferencia de precio entre la banana y el plátano de Canarias no es solo cuestión de céntimos: es un reflejo de las tensiones entre lo global y lo local, lo barato y lo justo, lo inmediato y lo sostenible.

Y mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿qué pesa más en el carrito de la compra, el sabor de la tierra o el ahorro en el bolsillo?