Así de inundada ha quedado una protectora de animales en la sierra de Madrid: "Necesitamos ayuda"
En medio de un temporal que no da tregua, la protectora de animales @lahuella_dewonder, situada en Collado Mediano (Madrid), ha quedado prácticamente anegada. Las lluvias torrenciales que han azotado la sierra madrileña en las últimas horas han provocado una situación límite para el refugio, cuyas instalaciones se encuentran ahora parcialmente bajo el agua.
Todo comenzó con una lluvia constante que, durante la noche, fue ganando intensidad. Al amanecer, el panorama era desolador: patios cubiertos de barro, parcelas inundadas, animales asustados y el equipo de voluntarios desbordado. El río que bordea el refugio, normalmente contenido, había rebasado su cauce. Las arquetas, atascadas por hojas, ramas y restos arrastrados por la corriente, impedían que el agua fluyera con normalidad. En su lugar, comenzó a filtrarse por todos los rincones del refugio.
Las consecuencias fueron inmediatas. El acceso al centro quedó inutilizado para vehículos. Las jaulas más cercanas al perímetro se llenaron de agua, y varios de los animales tuvieron que ser trasladados con urgencia a zonas más elevadas. El barro convirtió los caminos en trampas, y las tareas básicas del día a día se volvieron imposibles. El miedo a que el nivel del agua siguiera subiendo caló entre los voluntarios.
Desde primera hora, los responsables de la protectora comenzaron a organizarse para contener los daños. La prioridad era liberar las arquetas y desviar el agua, pero hacerlo requería herramientas y manos. Palas, cubos, botas de agua. Mientras tanto, los teléfonos no paraban de sonar: se buscaban casas de acogida temporales para los perros que no podían permanecer en el recinto. La previsión meteorológica anunciaba nuevas lluvias, más intensas aún, en las próximas horas.
La protectora, que sobrevive con recursos limitados, lanzó una petición urgente a través de sus redes sociales. No se trataba solo de una llamada a la solidaridad, sino de una alerta desesperada: cada minuto contaba para evitar una catástrofe mayor. Las imágenes del lugar empezaron a circular. En ellas, se veía a los perros con el agua a las patas, algunos acurrucados sobre palés, otros temblando al borde de las zonas más anegadas.
Se espera que la situación continúe complicada durante el fin de semana. El terreno sigue inestable y el acceso sigue siendo delicado. Mientras tanto, en el corazón de la sierra, un grupo de personas intenta lo imposible por proteger a quienes no pueden valerse por sí mismos. Porque aunque el agua lo cubra todo, la determinación de quienes cuidan de ellos se mantiene firme, pala en mano, bajo la lluvia.