Ayuso gasta 30.000 euros públicos en rehabilitar un colegio privado religioso para reparar humedades
En plena crisis de servicios públicos como la sanidad o la vivienda, la Comunidad de Madrid ha aprobado una subvención nominativa de 30.000 euros al Consejo Evangélico de Madrid, con el objetivo de financiar la fase I de las obras de rehabilitación del colegio privado “El Porvenir”, propiedad de la Fundación Federico Fliedner, entidad religiosa sin ánimo de lucro.
La ayuda, concedida directamente por orden de la Consejería de Cultura, Turismo y Deporte —bajo el mandato de Isabel Díaz Ayuso—, se enmarca en el programa de Patrimonio Histórico-Artístico de los Presupuestos Generales de la Comunidad para 2025, y forma parte del plan estratégico de subvenciones 2024-2026. Sin embargo, el destino final del dinero ha generado críticas por el tipo de beneficiario y el carácter privado del centro.
¿En qué se gastará el dinero?
Según la orden firmada el 19 de mayo, el dinero público se empleará exclusivamente en la reparación de humedades por capilaridad y filtraciones en los muros del aula semicircular del semisótano del colegio “El Porvenir”, ubicado en el número 85 de la calle Bravo Murillo de Madrid.
Este tipo de intervención, completamente específica y localizada, ha sido justificada como parte de la labor del Consejo Evangélico y sus entidades asociadas en la “protección del patrimonio histórico”. No obstante, el edificio pertenece a una fundación religiosa privada, y las obras no están relacionadas con una función cultural pública o abierta al conjunto de la ciudadanía.
Subvención directa, sin concurrencia pública
El carácter nominativo y directo de la subvención evita cualquier tipo de concurso público o proceso competitivo con otras entidades o proyectos patrimoniales. Esto significa que fue otorgada de forma discrecional, sin que otras iniciativas similares tuvieran la posibilidad de optar al mismo fondo.
El pago se realizará en un único abono y no requerirá acreditar el pago efectivo de los gastos —solo se exigirá la presentación de facturas y certificaciones de obra. El control posterior del gasto dependerá, principalmente, de la documentación aportada por los propios beneficiarios.
¿Una prioridad cultural?
El uso de dinero público para reparar humedades en un centro privado religioso contrasta con la falta de financiación que denuncian numerosas entidades culturales madrileñas. La justificación formal de la ayuda se basa en competencias autonómicas sobre “protección del patrimonio”, pero el concepto de patrimonio histórico se diluye cuando la financiación va destinada a infraestructuras privadas sin relevancia artística reconocida ni acceso público.
La subvención también plantea interrogantes sobre la separación entre Iglesia y Estado. Aunque el Consejo Evangélico no es una institución católica, sigue siendo un colectivo religioso que, en este caso, canaliza fondos autonómicos hacia la rehabilitación de un centro confesional privado sin garantizar beneficios directos para la ciudadanía.
Críticas a la gestión de Ayuso
Desde sectores laicos y de oposición política ya se cuestiona que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso priorice este tipo de ayudas, mientras persisten carencias presupuestarias en educación pública, salud mental o conservación del patrimonio abierto al público.
En definitiva, se trata de una subvención que, aunque legal, resulta difícil de justificar desde una perspectiva de interés general, y pone de relieve la opacidad y discrecionalidad con la que el Ejecutivo regional maneja parte del presupuesto cultural.