Ayuso y su novio no aclaran nada sobre sus vacaciones en Croacia y Grecia después del "pelotazo" millonario de las mascarillas de González Amador
En agosto de 2021, Alberto González Amador ya disfrutaba de los beneficios de un controvertido negocio millonario. El año anterior, en pleno apogeo de la pandemia, González obtuvo un supuesto pelotazo de 2,3 millones de euros mediante la venta de mascarillas, una operación que ahora está bajo la lupa de Hacienda. Ese dinero, según la documentación publicada, fue utilizado para financiar diversos gastos, incluyendo unas vacaciones privadas junto a Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid.
Durante un viaje de 11 días por Croacia y Grecia, González Amador costeó el alquiler de vehículos en Zagreb, Dubrovnik y Creta. Sin embargo, no pagó esos alquileres como un particular, sino a través de su empresa Maxwell Cremona, actualmente bajo investigación. Posteriormente, presentó una factura de 1.036 euros a Hacienda, buscando deducir ese gasto como parte de su actividad empresarial, una práctica que los técnicos de Hacienda (GESTHA) califican como "irregular". Esto forma parte de las acusaciones que enfrenta González, incluyendo dos presuntos delitos fiscales y falsedad documental.
La conexión de Ayuso con el viaje se confirma mediante registros oficiales. Según la web de transparencia de la Comunidad de Madrid, la presidenta madrileña reservó la sala de autoridades del aeropuerto de Barajas para las fechas coincidentes con el inicio y finalización del viaje. Los 290,4 euros de esta reserva fueron cubiertos con dinero público, a pesar de tratarse de un desplazamiento estrictamente privado.
Además de estos gastos, el dinero del pelotazo que investiga Hacienda habría financiado otros lujos personales de González, como la compra de un Maserati y un piso en el barrio de Chamberí, que comparte con Díaz Ayuso.
Hasta el momento, el equipo de Ayuso no ha emitido respuesta alguna, manteniendo un silencio absoluto frente a estas acusaciones.