La consejera Ana Dávila lanza una ayuda de 50.000 euros para fomentar la "tolerancia" a los menas (entre otros)
La Consejería de Familia, Juventud y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid, encabezada por Ana Dávila, ha aprobado una subvención directa de 50.000 euros a favor del Movimiento contra la Intolerancia. Esta ayuda, incluida en la Orden 943/2025, está destinada a la realización de actividades que fomenten la tolerancia, la convivencia intercultural, la educación en derechos humanos y la sensibilización contra la xenofobia y el racismo.
El objetivo declarado de la ayuda es encomiable: promover en la sociedad madrileña una cultura de paz y respeto a la diversidad, con especial atención a colectivos vulnerables. Pero este gesto contrasta de forma evidente con el discurso político y mediático de la propia administración de Isabel Díaz Ayuso, que en repetidas ocasiones ha estigmatizado a los menores extranjeros no acompañados (MENA), vinculándolos con la inseguridad o los problemas de convivencia.
Un doble discurso institucional
La misma administración que ahora financia una campaña contra la intolerancia ha sido acusada en numerosas ocasiones de alimentar el rechazo hacia los MENA, utilizando su presencia en centros de acogida como argumento político en debates sobre inmigración o seguridad.
De hecho, la presidenta Ayuso llegó a declarar públicamente que estos menores generaban "problemas de convivencia", y en varias intervenciones del gobierno regional se ha equiparado su presencia a situaciones de "peligro" en determinados barrios. Declaraciones que, según muchas organizaciones, refuerzan estereotipos, criminalizan a menores en situación de vulnerabilidad y erosionan el clima de convivencia que precisamente se quiere promover con ayudas como esta.
¿Se puede luchar contra la intolerancia mientras se señala a los más vulnerables?
La pregunta que queda sobre la mesa es evidente: ¿cómo puede una administración subvencionar proyectos contra la intolerancia mientras sus altos cargos propagan mensajes que alimentan precisamente esa intolerancia?
El Movimiento contra la Intolerancia, que lleva décadas trabajando en la defensa de los derechos humanos y el respeto a la diversidad, desempeña una labor valiosa y reconocida, pero el respaldo institucional a este tipo de iniciativas pierde fuerza cuando no va acompañado de un cambio real en la narrativa política dominante.
Una subvención necesaria… pero insuficiente
Los 50.000 euros aprobados suponen una inyección económica modesta en relación con el volumen de trabajo de la entidad y los desafíos sociales actuales en la Comunidad de Madrid. Si bien es positivo que se reconozca la importancia de educar en la tolerancia y la diversidad, el verdadero cambio vendrá de abandonar discursos que criminalizan a colectivos enteros, especialmente cuando se trata de menores solos, en situación de riesgo y bajo tutela pública.
Conclusión:
Apoyar económicamente a quienes luchan contra el odio y la discriminación es un paso necesario. Pero mientras la política institucional siga alimentando estigmas hacia los MENA y otras minorías, cualquier campaña de sensibilización financiada por la administración madrileña corre el riesgo de parecer un gesto de cara a la galería.