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Feijoo indigna a medio Génova por llegar tarde al funeral de la DANA: "No quería mezclarse con Mazón"

Feijoo
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Alberto Nuñez Feijóo se encuentra atrapado en una tormenta política que amenaza con mermarle aún más su  liderazgo. Su reciente tardanza al funeral por las víctimas de la DANA en la Comunidad Valenciana no solo generó malestar entre los asistentes, sino que su desaire a la ceremonia le pasó factura en imagen y popularidad. Las fotografías que lo muestran al lado de Carlos Mazón, el presidente autonómico que él mismo apadrinó y que ahora arrastra al PP por su pésima gestión de la crisis, son el reflejo de un líder que parece desconectado de la realidad.

En los pasillos del Partido Popular ya no se habla de Feijóo como el "gallego imprevisible" que solía dominar los tiempos y sorprender con sus movimientos políticos. Ahora, se le describe como un líder desubicado, desconfiado y rodeado de un equipo que parece trabajar más en su contra que a su favor. Las voces críticas dentro del partido apuntan a que sus enemigos no están fuera, sino muy cerca de él. La falta de estrategia para capitalizar la corrupción sistémica del PSOE, los chantajes de los independentistas que ahora utiliza y desea normalizar su alianza con JUNTS o incluso los deslices con  Vox refleja una preocupante falta de dirección.

Algunos analistas consideran que su aproximación inicial a JUNTS para explorar una hipotética moción de censura fue un error que desdibujó su liderazgo, ya que al mismo tiempo deseaban la cárcel a Puigdemont y criticaban a Sánchez que dialogara con el prófugo. Tampoco ha sabido gestionar la relación con Vox: ni ha mantenido una postura firme contra el partido de extrema derecha ni ha logrado presentarse como una alternativa clara y coherente para el electorado de centro-derecha.

En medio de este caos, Isabel Díaz Ayuso se consolida como la figura más fuerte y carismática del PP. Su liderazgo en Madrid y su capacidad para conectar con las bases del partido la convierten en la gran esperanza para muchos militantes y votantes. Sin embargo, su relación con Feijóo es más simbólica que real, y no son pocos los que ven en Ayuso la líder de facto de la oposición a Pedro Sánchez.

Por otro lado, Juanma Moreno Bonilla, con su estilo más discreto y pragmático, emerge como una alternativa sólida y segura. En un escenario donde Feijóo se hunde, Moreno Bonilla podría aspirar a liderar un PP más moderado y menos confrontacional, especialmente si Ayuso se ve desgastada por las luchas internas o por el peso de figuras controvertidas que la rodean.

José María Aznar, quien se encuentra actualmente en México tras haber asistido a la boda de su hijo, sigue siendo una figura clave en las decisiones estratégicas del PP. Algunos esperan su regreso para tratar de poner orden en un partido que parece no encontrar la coherencia en el discurso. Aznar podría desempeñar un papel crucial en frenar las aspiraciones de Moreno Bonilla y consolidar a Ayuso como la líder natural del PP a nivel nacional.

En esta guerra interna, dos figuras polémicas vuelven a aparecer en escena: Esperanza Aguirre y Cayetana Álvarez de Toledo. Ambas representan una corriente ideológica cercana a Ayuso, pero sus intervenciones suelen generar más ruido que resultados positivos. Aguirre, conocida por su tendencia a las meteduras de pata, y Cayetana, por su capacidad de polarizar incluso dentro del partido, son vistas por algunos como un obstáculo para que Ayuso pueda proyectarse como una líder nacional sin fisuras.

El Partido Popular enfrenta un momento crítico. Con Feijóo perdiendo imagen a raudales, Ayuso emergiendo como una esperanza y Moreno Bonilla consolidándose como una alternativa pragmática, el futuro del partido está lleno de incertidumbres. Si a esto se suman los errores estratégicos con Vox y JUNTS y las luchas internas entre las distintas facciones, el PP corre el riesgo de seguir perdiendo terreno frente a un Gobierno que, pese a sus propias debilidades, no está saliendo debilitado de todos los problemas que le afectan

El regreso de Aznar podría ser el factor que incline la balanza, pero también podría ser la chispa que avive nuevas tensiones dentro de un partido que necesita más que nunca un liderazgo claro y cohesionado.