ANDALUCÍA

Frialdad y desconexión en el estreno de Antonio Sanz consejero de Sanidad de Andalucía

Antonio Sanz, consejero de Salud de Andalucía
Antonio Sanz, consejero de Salud de Andalucía

El primer gesto público de Antonio Sanz como nuevo consejero de Sanidad de Andalucía ha desatado polémica y malestar entre las mujeres y en particular las afectadas por cáncer de mama. El mismo día en que se conmemoraba el Día Mundial contra el Cáncer de Mama, el consejero acudió a una corrida de toros mientras en los hospitales y asociaciones andaluzas se vivía una jornada marcada por la indignación ante los fallos en el programa de cribado.

La imagen del nuevo responsable de Salud en un festejo taurino se convirtió rápidamente en símbolo de una gestión que, según las asociaciones de pacientes, “carece de tacto y humanidad”. La asociación AMAMA, que agrupa a mujeres afectadas por cáncer de mama en Andalucía, considera que ese gesto representa “la desconexión total entre el nuevo consejero y la realidad que viven las afectadas”.

El relevo en la Consejería se produce en pleno escándalo por los retrasos detectados en el programa de detección precoz del cáncer de mama. La Junta de Andalucía ha reconocido que unas 2.000 mujeres se vieron afectadas por fallos en la gestión de las citas y diagnósticos, lo que podría haber demorado el tratamiento de numerosos casos. Desde AMAMA aseguran que estos problemas se conocían desde 2024 y que la administración no actuó hasta que la presión pública lo hizo inevitable. “El sistema ha sido frío, la comunicación inexistente y las respuestas llegan tarde”, denuncia su presidenta, Ángela Claverol.

Las afectadas aseguran sentirse ignoradas por la administración autonómica. En una reunión con la Consejería, Claverol relató que les acusaron de ser “alarmistas” y de “ver el vaso medio vacío”. La presidenta lamenta que, lejos de escuchar a las pacientes, se las señale como parte del problema.

El malestar se amplifica por la gestión de la información. AMAMA denuncia que se han perdido o dañado historiales clínicos y mamografías de algunas afectadas. Aunque Antonio Sanz negó tajantemente cualquier destrucción de datos, acusando a “determinados sectores” de difundir bulos, posteriormente la Junta reconoció un problema informático que ya habría sido solucionado. Para las asociaciones, estas contradicciones refuerzan la sensación de opacidad y falta de transparencia.

La presidenta de AMAMA advierte también del clima de radicalización que viven las entidades defensoras de derechos sanitarios. Según relata, han sufrido actos vandálicos en sus sedes —como el sellado con silicona de cerraduras— que atribuyen a la tensión generada por los mensajes de desprestigio institucional. “Cuando se nos acusa de politizar el sufrimiento, se está alimentando a quienes nos quieren silenciar”, afirma Claverol.

El gesto del consejero el día del cáncer de mama ha tenido un impacto más profundo de lo que sus defensores esperaban. Para las afectadas, no se trata de una anécdota sino de una muestra de prioridades. “Los toros tienen muchos momentos, pero ese día del año tenía que haber estado con nosotras”, critican desde AMAMA. Mientras el consejero anuncia planes para reforzar el personal sanitario y mejorar los programas de cribado, las asociaciones reclaman algo más esencial: empatía, reconocimiento y reparación. “No queremos fotos, queremos que se asuma la responsabilidad del daño causado”, insisten.

El estreno de Antonio Sanz al frente de la sanidad andaluza deja un sabor amargoentre quienes esperaban un cambio de rumbo. La gestión técnica de la crisis será importante, pero la sensibilidad política y humana también cuenta. En un día destinado a dar voz a las mujeres que luchan contra el cáncer de mama, la ausencia institucional y la falta de sensibilidad han convertido lo que debía ser un gesto de apoyo en un ejemplo de frialdad y desconexión.