El Gobierno se deja 780.000€ en Costa Rica para "bioeconomía circular": el proyecto que nadie entiende

El uso del dinero público vuelve a encender el debate. Esta vez, por una partida de 780.000 euros que, según diversas críticas en redes, se destinaron en 2024 a un proyecto en Costa Rica con una descripción que ha generado desconcierto y polémica.

El motivo no es solo la cantidad, sino el lenguaje utilizado para justificarla.


780.000 euros para un proyecto difícil de entender

La inversión, gestionada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, se describe oficialmente como:

“Implementar escalamiento modelo de negocio para transición para bioeconomía circular”

Una frase que, para muchos ciudadanos, resulta difícil de interpretar y que ha provocado reacciones inmediatas.


¿Qué significa realmente “bioeconomía circular”?

Más allá del lenguaje técnico, el concepto de bioeconomía circular sí tiene una base real en políticas internacionales.

Se refiere, en términos generales, a:

  • Aprovechar recursos naturales de forma sostenible

  • Reducir residuos

  • Reutilizar materiales orgánicos

  • Impulsar modelos económicos más ecológicos

El problema no está tanto en la idea, sino en cómo se comunica.


El choque entre lenguaje técnico y percepción ciudadana

La polémica surge por una cuestión clave:
la desconexión entre el lenguaje institucional y la comprensión pública.

Cuando se utilizan expresiones complejas o poco claras:

  • Aumenta la desconfianza

  • Se percibe falta de transparencia

  • Se facilita la crítica política

Porque, para muchos, la pregunta es sencilla:
¿en qué se ha gastado exactamente ese dinero?


Cooperación internacional: inversión o gasto cuestionable

Desde el punto de vista institucional, este tipo de proyectos se enmarca dentro de la cooperación internacional:

  • Apoyo a países en desarrollo

  • Promoción de modelos sostenibles

  • Transferencia de conocimiento

Sin embargo, en un contexto económico sensible, este tipo de inversiones suele generar debate:

  • ¿Debe priorizarse el gasto interno?

  • ¿Se evalúa correctamente el impacto real?

  • ¿Se explica de forma adecuada a los ciudadanos?

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La crítica: más transparencia y menos tecnicismos

La controversia no es nueva. Cada vez que aparece una partida con una descripción compleja, se repite el mismo patrón:

  • Críticas por el uso del dinero público

  • Dudas sobre la utilidad real

  • Rechazo al lenguaje técnico poco claro

Y aquí es donde muchos coinciden:
no basta con que el proyecto tenga sentido, también debe explicarse de forma comprensible.


Una cuestión de comunicación… y confianza

El debate no gira únicamente en torno a los 780.000 euros, sino a algo más profundo:

la confianza en cómo se gestionan los recursos públicos.

Cuando las explicaciones no son claras, el espacio lo ocupa la sospecha.