VILLALBILLA

El alcalde de un pequeño pueblo de Madrid destina 15.000 euros para castrar gatos

Gatos
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El Ayuntamiento de Villalbilla con José Luis Luque Lorente a la cabeza ha aprobado un convenio de colaboración con la asociación “El Jardín de Mía (APAVI)” para llevar a cabo un programa de control poblacional de gatos en el municipio, destinando 15.000 euros de dinero público al proyecto. Esta iniciativa, respaldada por la Junta de Gobierno Local por unanimidad, busca aplicar una gestión ética de las colonias felinas existentes.

Este tipo de convenios no son nuevos, pero lo que ha llamado la atención en este caso es la cuantía asignada y el enfoque que toma el Ayuntamiento: controlar la población de animales callejeros mediante esterilizaciones, marcaje y reintroducción en su hábitat. Todo ello en colaboración directa con una entidad privada, aunque sin ánimo de lucro.

Según el documento oficial, el objetivo es “asegurar el bienestar animal, reducir el número de gatos callejeros, mejorar la convivencia vecinal y fomentar una conciencia colectiva de respeto y responsabilidad con los animales y el entorno”. También se menciona la creación de protocolos y formación para la Policía Municipal y Protección Civil, lo que indica una implicación más amplia de las instituciones en la gestión de estas colonias.

No obstante, la iniciativa ha dividido opiniones entre los vecinos. Mientras unos ven con buenos ojos que se dediquen recursos a la gestión ética de animales callejeros, otros consideran que se trata de una intervención excesiva que busca controlar el entorno urbano de manera rígida y poco transparente. ¿Realmente es una prioridad gastar 15.000 euros en este tipo de programas cuando hay otras necesidades en el municipio?

Además, el convenio no solo implica capturar y esterilizar a los animales, sino también “sensibilizar a la población”, lo que muchos interpretan como una forma de moldear la actitud ciudadana hacia un modelo de convivencia promovido desde el poder local. En otras palabras, más allá del bienestar animal, hay quienes ven en este proyecto una estrategia para dirigir conductas sociales bajo la premisa de “educación ambiental”.

Por ahora, el convenio con “El Jardín de Mía” se suma al registro municipal y se financiará con cargo a la partida de salubridad pública, con la promesa de “mejorar la armonía entre vecinos y animales”. Queda por ver si los resultados estarán a la altura del gasto o si se tratará de otro experimento institucional con efectos secundarios en la percepción pública.