La revista Jara y Sedal azuza la caza del lobo ibérico y califica de "situación insostenible" que un lobo se coma una cierva en invierno
La revista Jara y Sedal, vocera del sector cinegético, ha desatado la polémica con un artículo en el que "demoniza" al lobo ibérico. A raíz de un vídeo que muestra a un lobo cazando una cierva cerca de un pueblo leonés, la revista califica la situación de "insostenible" y reclama un mayor control cinegético de la especie.
"El lobo ha perdido el respeto al ser humano":
Jara y Sedal recoge el testimonio de Jonathan Martínez, un vecino de Besande (León) que grabó las imágenes del lobo cazando la cierva. Martínez afirma que "la situación se está poniendo muy peligrosa" porque "los lobos matan animales salvajes en las inmediaciones de los pueblos".
"Lobos tiene que haber, pero no a este nivel":
La revista se hace eco de las "denuncias" de Martínez, quien asegura que "los lobos han perdido el respeto al ser humano" y que "se meten en pleno casco urbano a matar las ciervas". "Lobos tiene que haber, pero no a este nivel", declara Martínez.
Jara y Sedal "echa leña al fuego":
En lugar de ofrecer una visión objetiva y científica sobre el comportamiento del lobo, Jara y Sedal aprovecha el incidente para "demonizar" al depredador y exigir un mayor control cinegético. La revista insiste en la "necesidad" de "cazar" lobos para "regular" su población y "proteger" a las especies cinegéticas.
¿Un discurso "cargado de prejuicios"?
Lobos comiendo ciervos. Una situación insostenible desde el Pleistoceno pic.twitter.com/9D3x0uHQ7V
— Javier Lezaola (@JavierLezaola) December 20, 2024
Las críticas no se han hecho esperar. Muchos usuarios en redes sociales han acusado a Jara y Sedal de "sensacionalista" y "parcial". "En lugar de informar sobre la realidad del lobo, la revista se dedica a alimentar el miedo y los prejuicios", denuncian.
El lobo, un animal "incomprendido":
El lobo ibérico es una especie protegida en España y su papel en el ecosistema es fundamental. Sin embargo, sigue siendo víctima de la "persecución" y la "estigmatización", especialmente por parte del sector cinegético.
Este incidente y la reacción de Jara y Sedal ponen de manifiesto la necesidad de un debate serio y riguroso sobre la gestión del lobo en España, basado en criterios científicos y en el respeto a la biodiversidad.