Solo 25.000 euros para los enfermos de ELA y sus cuidadores en Madrid: la ayuda institucional que suena a migajas

El alcalde de Móstoles y el alcalde de Madrid
El alcalde de Móstoles y el alcalde de Madrid

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA) es una de las enfermedades neurodegenerativas más duras, implacables y costosas que existen. No solo arrebata de forma progresiva la autonomía del cuerpo, sino que exige un apoyo constante, especializado y caro, tanto para el paciente como para su entorno familiar. Sin embargo, según la resolución publicada por la Comunidad de Madrid, la cuantía total destinada al programa de atención a personas con ELA y sus cuidadores en 2025 será de apenas 25.000 euros.

Una cifra que, lejos de aliviar, indigna. En un contexto en el que los afectados por ELA requieren de asistencia diaria, ayudas técnicas, fisioterapia, logopedia, respiradores, grúas, atención psicológica y cuidados 24 horas, ¿qué impacto real puede tener una ayuda de esta magnitud?

Una ayuda que no cubre ni lo básico

Con ese presupuesto, ni siquiera sería posible financiar adecuadamente un cuidador profesional a jornada completa para una sola persona durante todo un año. Y sin embargo, se espera que esa cuantía sirva para atender a decenas —si no cientos— de familias afectadas por la enfermedad en la región.

La propia resolución especifica que los fondos irán destinados a programas promovidos por entidades como la Fundación ADELA. Sin restar valor al trabajo de estas organizaciones, es evidente que la ayuda institucional es simbólica, insuficiente y casi ofensiva, si se compara con el coste real que afrontan los afectados.

¿Dónde están las prioridades?

Mientras se destinan millones de euros a contratos de imagen, campañas publicitarias institucionales o subvenciones polémicas en otros ámbitos, este modesto paquete de ayuda deja al descubierto una grave desconexión entre las prioridades políticas y las necesidades sociales reales. La ELA no espera, no da tregua. Cada día que pasa sin recursos suficientes es un día perdido para quienes luchan contra esta enfermedad.

Y mientras tanto, los cuidadores —la mayoría familiares directos— lo dejan todo para cubrir la ausencia del sistema público, con consecuencias físicas, emocionales y económicas que rara vez son compensadas.

Una oportunidad para rectificar

No se trata solo de criticar una cifra. Se trata de reclamar dignidad para quienes conviven con una enfermedad cruel y desatendida. Se trata de exigir que los presupuestos reflejen humanidad, justicia y compromiso.

25.000 euros no es una ayuda: es una limosna institucional que revela cómo se ignora, una vez más, el sufrimiento real de miles de personas. La Comunidad de Madrid aún está a tiempo de rectificar. Pero para ello debe dejar de mirar hacia otro lado y empezar a hablar con hechos, no con resoluciones que apenas cubren un gesto.