Almeida convierte Villaverde en una Feria de Abril con casetas de 55.000 euros y membresías de 2.000 euros sin tener en cuenta que es un barrio obrero

Almeida en El Retiro
Almeida en El Retiro

Madrid estrenará en mayo su primera gran Feria de Abril bajo el nombre de Madrilucía, un macroevento que el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida promociona como una apuesta cultural y turística sin precedentes. Según la organización, más de 200.000 metros cuadrados sostenidos al 100% con energía renovable se transformarán en un “pueblo efímero lleno de alegría, farolillos y compás”, con más de 400 casetas, zona ecuestre con caballos y carruajes, espacios culturales, gastronómicos y musicales, y una previsión de hasta 800.000 visitantesentre el 9 de mayo y el 7 de junio en el recinto Iberdrola Music de Villaverde.

El relato oficial describe una feria “abierta a todos”, con casetas decoradas al estilo tradicional andaluz, espectáculos flamencos gratuitos, desfiles de moda, artesanía, cocina de autor y una cuidada puesta en escena tecnológica y sostenible. Los promotores aseguran que bienestar animal, seguridad y sostenibilidad estarán por delante de todo y reivindican recuperar un legado cultural que ya transformó Madrid en los años noventa.

Sin embargo, tras la estética de farolillos y marketing institucional, crece la inquietud en el sur de la capital y en municipios colindantes. El Ayuntamiento de Getafe y asociaciones empresariales y vecinales de Villaverde han alertado de falta de planificación global, ausencia de coordinación intermunicipal y riesgo de colapso en movilidad, seguridad y ruido. Reclaman informes vinculantes y dispositivos plenamente dimensionados antes de autorizar un uso tan intensivo del recinto, recordando que en eventos anteriores se produjeron cierres de accesos desde la M-45 con impacto directo en toda la zona sur metropolitana.

A ello se suma una dimensión social difícil de ignorar. Aunque la feria se presenta como “abierta a todos”, una caseta completa cuesta alrededor de 55.000 euros y una membresía supera los 2.000, cifras inasumibles para la mayoría de asociacionesculturales y vecinales del distrito donde se instala el evento. El resultado es una feria implantada en Villaverde pero económicamente inaccesible para buena parte de sus propios vecinos.

El recinto Iberdrola Music ya acoge festivales masivos como Mad Cool. Madrilucía no solo iguala esa intensidad, sino que la extiende durante casi un mes completo, superando ampliamente la duración de cualquier otro evento celebrado hasta la fecha en la zona. Para muchos residentes, esto se traduce en ruido prolongado, saturación del transporte y presión sobre los servicios públicos.

El debate de fondo es el modelo de ciudad que impulsa el Ayuntamiento: Madrid como capital permanente de macroeventos, aun cuando estos generan impactos directos sobre barrios periféricos y municipios vecinos que no participan en la toma de decisiones. La falta de una planificación metropolitana compartida convierte cada nueva gran cita en una fuente de conflicto territorial.

Madrilucía promete duende, tradición y proyección internacional. Pero la pregunta que permanece es quién asume los costes reales de esta apuesta: los promotores y el Ayuntamiento que exhiben dinamismo económico, o los vecinos del sur que convivirán durante semanas con las consecuencias de una feria diseñada sin contar con ellos.