Avisa a Ryanair de que le tienen que operar de urgencia y no le dan una solución con su vuelo: "Han cerrado el chat"
Un pasajero de Ryanair ha hecho pública su indignación tras vivir una experiencia profundamente frustrante con la aerolínea irlandesa. La historia, que comienza con una operación quirúrgica de urgencia, desemboca en una reclamación fallida, una cadena de silencios y un trato que, según denuncia el afectado, rozó lo inhumano.
El cliente tenía programado un vuelo que no pudo tomar por razones médicas. Al ser un motivo de fuerza mayor, esperó recibir una atención comprensiva por parte de la compañía. Pero el trato que relata fue todo lo contrario. Intentó contactar con Ryanair por todos los canales posibles: teléfono, WhatsApp y correo electrónico. En todos los casos, la respuesta fue el silencio… o la indiferencia.
"Pase un buen día", y el chat se cierra
Después de múltiples intentos, logró finalmente establecer contacto con el servicio de atención al cliente de Ryanair. Sin embargo, lejos de recibir opciones para modificar el vuelo o congelar la reserva hasta conocer la evolución de su estado de salud, la compañía se limitó a repetir que no podían hacer nada.
“No puedo saber cuándo voy a viajar porque mi recuperación no tiene fecha estimada”, explica.
La respuesta del agente de Ryanair fue un "pase un buen día" antes de abandonar el chat, lo que dejó al cliente con una sensación de impotencia y desprecio. Sin posibilidad de recuperar el importe ni de reprogramar su vuelo para una fecha posterior, la situación le llevó a una conclusión clara:
“Excelente trato. No vuelvo a volar con ellos”.
¿Qué se espera de una compañía en estos casos?
Este tipo de incidentes reabre el debate sobre la flexibilidad de las aerolíneas ante causas de fuerza mayor, especialmente cuando se trata de problemas de salud. Mientras otras compañías contemplan protocolos específicos —como el reembolso parcial, la congelación del billete o su canje por un vale de viaje—, Ryanair ha sido históricamente criticada por su política rígida y por la dificultad de acceder a su servicio de atención al cliente.
Y aunque las condiciones del billete puedan ser estrictas, muchos usuarios se preguntan: ¿dónde queda la humanidad en la gestión del cliente?
Un daño que va más allá del billete perdido
Casos como este no sólo afectan al pasajero individual que pierde su dinero o su vuelo. Socavan la confianza del cliente, dañan la imagen de la empresa y alimentan una creciente corriente de descontento que circula en redes y foros de viajeros.
En tiempos donde la empatía es más valorada que nunca, la respuesta que ofrece Ryanair parece quedarse corta. Y, como en este caso, hay clientes que ya lo tienen claro: una vez, y nunca más.