“Banco Sabadell me prometió un descubierto de 200 euros y nunca lo activó”
La queja de un cliente contra Banco Sabadell vuelve a poner el foco en uno de los problemas más repetidos por muchos usuarios: promesas comerciales que no se cumplen, desinformación, y una atención al cliente que genera frustración, especialmente entre personas mayores.
Francisco, un cliente de casi 60 años, relata una experiencia que define como “desastrosa, una mentira y un engaño”. Según explica, lleva más de mes y medio recibiendo llamadas del banco con promesas concretas sobre su cuenta: posibilidad de tener la cuenta en descubierto hasta 200 euros, acceso a anticipos, y facilidades por domiciliar su pensión y realizar ingresos mensuales cercanos a los 2.000 euros.
Sin embargo, la realidad que se ha encontrado ha sido muy distinta.
Desde el banco le indican por teléfono que todo es posible, que no hay ningún problema, pero cuando acude a la oficina física, la respuesta cambia por completo. Allí le dicen que no pueden activarle nada, que debe esperar seis meses, a pesar de que —según afirma— ya han pasado siete meses desde que abrió la cuenta y comenzó a operar con normalidad.
El problema se agrava cuando el cliente intenta aclarar la situación. Francisco asegura que lleva semanas llamando, que le dan citas en oficina para después decirle que no hay solución, y que todo se pospone una y otra vez. Esa sensación de dar vueltas sin respuestas claras es, según su testimonio, lo que más desgaste le ha provocado.
Pero no solo habla de condiciones bancarias. También denuncia un trato poco respetuoso, especialmente doloroso para alguien de su edad. Afirma que fue atendido por tres personas “sin modales”, sin la educación ni la empatía que espera de una entidad financiera que gestiona el dinero de toda una vida de trabajo.
La comparación con otros bancos llega de forma inevitable. Francisco asegura que otras entidades como La Caixa o Santander sí le han ofrecido incentivos económicos claros, de 450 y 400 euros respectivamente, sin tantas trabas ni promesas incumplidas. En su caso, en Banco Sabadell no solo no ha recibido incentivos, sino que siente que “no te dan ni agua”.
El resultado final es una decisión clara: cambiar de banco y retirar su pensión de una entidad que, según su experiencia, no cumple lo que promete. Francisco afirma incluso que estaría dispuesto a contar su caso delante de una cámara, porque considera que lo vivido no es un malentendido puntual, sino un problema de fondo en la forma de tratar al cliente.
Este tipo de testimonios vuelve a abrir el debate sobre la responsabilidad de las entidades bancarias, la claridad en la información comercial y el trato a los clientes mayores, un colectivo especialmente vulnerable ante mensajes confusos, llamadas constantes y condiciones que cambian según quién atienda.
Una experiencia más que se suma a las muchas quejas que circulan sobre el sector bancario y que refuerzan una idea cada vez más extendida: en banca, lo que se promete por teléfono debería cumplirse en la oficina.