CAIXABANK

La queja de un cliente contra CaixaBank: comisiones, reclamaciones sin respuesta y un servicio que no convence

Sucursal de caixabank
Sucursal de caixabank

La experiencia de un cliente con CaixaBank ha vuelto a poner el foco en una de las cuestiones que más malestar generan entre los usuarios bancarios: el cobro de comisiones que muchos consideran injustificadas y la sensación de desamparo cuando se intenta reclamar.

Según relata, la entidad le ha cargado una comisión de 50 euros por una tarjeta de débito, a pesar de cumplir con lo que habitualmente se exige para evitar este tipo de costes: nómina domiciliada, 27 recibos activos y uso habitual de la tarjeta. Una situación que, a su juicio, resulta difícil de entender y aún más de justificar.

Reclamaciones que no resuelven nada

El siguiente paso fue acudir al defensor del cliente de la propia entidad. Lejos de encontrar una solución, el cliente asegura haberse topado con lo que define como un engaño al consumidor, denunciando respuestas que considera poco claras o directamente incorrectas.

Ante la falta de resultados, decidió elevar la reclamación al Banco de España. Sin embargo, su percepción es que el proceso no ha servido para aclarar la situación. Según explica, CaixaBank respondió al requerimiento del organismo supervisor, pero —siempre según el afectado— lo hizo aportando información que no se ajusta a la realidad, incluyendo la afirmación de que el cliente había sido informado de una resolución definitiva, algo que este niega haber recibido.

Atención en sucursal: colas y falta de respuesta

Más allá de las comisiones, la queja se extiende al servicio de atención presencial. El cliente describe una experiencia marcada por largas colas en sucursal, incluso con cita previa, y una atención que considera insuficiente.

También denuncia la falta de comunicación por parte del gestor asignado, al que acusa de no responder ni a correos electrónicos ni a mensajes de WhatsApp, aumentando la sensación de abandono y frustración.

Una percepción general negativa

El balance final que hace el cliente es contundente. Define a CaixaBank como un banco con un servicio penoso, especialmente en lo que respecta a la atención al cliente y la gestión de incidencias. Critica que, mientras las respuestas tardan o no llegan, el cobro de comisiones sí se ejecuta con rapidez, incluso en situaciones en las que asegura que se le había indicado lo contrario.

Este testimonio se suma a otros muchos que reflejan el desgaste en la relación entre bancos tradicionales y clientes, especialmente cuando entran en juego costes inesperados, procesos de reclamación largos y una atención que no cumple las expectativas.