EL CORTE INGLÉS

Un cargo de 24,99 € que nadie reconoce: meses esperando que El Corte Inglés responda

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Una nueva queja pone en entredicho la gestión de El Corte Inglés en relación con cargos no justificados a clientes que utilizan su tarjeta Visa. Un usuario ha relatado su frustrante experiencia tras detectar un cargo de 24,99 euros en su cuenta bancaria, aparentemente realizado por El Corte Inglés, sin que exista constancia de compra, producto adquirido o comprobante alguno.


Un cobro invisible y muchas preguntas sin respuesta

El cliente asegura que, como comprador habitual con la tarjeta Visa de El Corte Inglés, la empresa tiene acceso a su número de cuenta, algo completamente normal en este tipo de transacciones. Sin embargo, el problema comienza cuando aparece en su extracto bancario un cargo de 24,99 € del que no tiene recuerdo ni constancia.

Preocupado por la posibilidad de un error —o algo peor—, se dirige a atención al cliente con el extracto bancario en mano. Pero la respuesta que recibe es desconcertante: “no se encuentra ningún producto asociado a ese importe”.


Sin rastro en tienda, sin solución por correo

La situación se vuelve más frustrante cuando intenta resolver el caso por correo electrónico, sugiriendo incluso que podría tratarse de un fallo técnico del sistema. Desde el departamento de atención al cliente le responden que, con los datos proporcionados, no se ha localizado ningún cargo en el departamento de venta a distancia.

Sin embargo, el extracto bancario es claro: existe un cobro del Corte Inglés en la fecha indicada. A pesar de esto, la empresa no reconoce la transacción y no ofrece ninguna explicación convincente.


El banco tampoco se hace responsable

En su intento de recuperar el dinero, el cliente acude a su entidad bancaria, donde inicia un proceso de reclamación. El banco responde depositando provisionalmente la cantidad de 24,99 €, pero señala que la responsabilidad final recae en El Corte Inglés, al tratarse de un cargo directo realizado por la empresa.


“¿Dónde está el producto? ¿Qué justifica el cobro?”

Después de varios meses, correos y visitas al centro comercial de Santa Cruz de Tenerife, el cliente asegura no haber recibido una respuesta concreta ni una solución definitiva. Afirma haber enviado un último correo calificando el cargo como fraudulento, ya que no existe compra ni producto, y califica las respuestas de la empresa como “banales e insuficientes”.


Una experiencia que deja en entredicho la transparencia

Este tipo de situaciones, aunque puedan parecer casos aislados, generan una profunda desconfianza en los consumidores. La combinación de falta de información, poca claridad en las respuestas y ausencia de responsabilidad directa deja al cliente en un limbo donde el tiempo, la paciencia y el dinero se ponen a prueba.