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Cinco meses esperando: IKEA no termina la instalación de una cocina comprada en abril

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Lo que debía ser un proceso ilusionante —estrenar una cocina nueva y completamente equipada— se ha convertido en un auténtico calvario para un cliente de IKEA, que ha denunciado públicamente la falta de seriedad de la compañía.

Según relata, en abril de 2025 adquirió una cocina completa con instalación incluida. Sin embargo, a día de hoy, 1 de septiembre, la obra sigue sin estar finalizada. Entre medias, asegura haber sufrido incidencias constantes, sin que la empresa haya ofrecido soluciones reales ni alternativas.


“Lo barato sale caro”: el enfado de un cliente atrapado en la espera

El afectado resume su experiencia con una frase clara: “Lo barato sale caro”. Y es que la espera de más de cinco meses, unida a la falta de comunicación eficaz por parte de IKEA, le ha llevado a recomendar a otros usuarios que no compren cocinas en la cadena sueca.

En su testimonio denuncia que presentar reclamaciones tampoco ha servido de nada, ya que, según asegura, la compañía no muestra interés en resolver los problemas. Una actitud que compara con la de un sistema burocrático lento e indiferente: “Se han convertido en funcionarios”, afirma con frustración.


Una crítica directa a la profesionalidad

Más allá de los retrasos, el cliente cuestiona la profesionalidad y la capacidad de respuesta de IKEA en este tipo de servicios. Si bien la empresa se ha consolidado como líder en muebles listos para montar, la parte de instalaciones y reformas parece ser, en su opinión, un punto débil que genera más quebraderos de cabeza que soluciones.


Un aviso para futuros compradores

Este testimonio es también una advertencia para quienes estén pensando en confiar en IKEA para un proyecto de cocina completa. Aunque el precio pueda resultar atractivo en un primer momento, los problemas de instalación y la falta de resolutividad pueden transformar lo que debía ser un proyecto rápido y sencillo en meses de espera y frustración.


En definitiva, esta crítica refleja un sentimiento cada vez más frecuente entre clientes que no solo buscan buenos precios, sino también seriedad, rapidez y compromiso en los servicios asociados. Y en este caso, la experiencia con IKEA ha dejado mucho que desear.