Una clienta estalla contra el servicio de entrega de MediaMarkt: retrasos, ausencias falsas y malas formas
Lo que debía ser una entrega sencilla terminó convirtiéndose en una experiencia frustrante que ha llevado a una clienta a criticar duramente el servicio de MediaMarkt. Su queja pone el foco no solo en los retrasos, sino en la falta de comunicación, los avisos incorrectos de ausencia y el trato recibido por parte del servicio de transporte.
Según relata, todo comenzó con un correo electrónico recibido a las nueve de la mañana, en el que se le informaba de que su pedido sería entregado ese mismo día, dentro de una amplia franja horaria de 9:00 a 21:00. Sin embargo, apenas tres horas después, a las doce del mediodía, intentaron realizar la entrega de forma precipitada. Tras hablar con ellos, acordaron retrasarla hasta las dos de la tarde, para que pudiera salir del trabajo y llegar a casa a tiempo.
La entrega nunca se produjo. Nadie apareció a la hora pactada ni en el resto del día. Para su sorpresa, el pedido fue marcado como “cliente ausente”, pese a que la clienta asegura haber llamado en repetidas ocasiones y haber enviado mensajes por WhatsApp sin obtener respuesta.
Dos días más de retrasos y ausencias injustificadas
La situación no mejoró al día siguiente. De nuevo, el lavavajillas no llegó y el pedido volvió a figurar como ausente, superando ya el plazo previsto de entrega. Ante la falta de soluciones, la clienta se vio obligada a reorganizarse por tercera vez y concertar una nueva entrega, fijada de nuevo para las 14:00 horas.
Pero tampoco se cumplió. El repartidor apareció finalmente a las 16:40, casi tres horas más tarde de lo acordado. Según relata la afectada, lo hizo con prisas, malas formas y con la intención de dejar el lavavajillas sin ponerlo en marcha, algo que incrementó aún más su malestar tras varios días de espera.
Críticas al servicio externo de transporte
La clienta subraya un punto clave en su queja: el servicio de entrega es externo a MediaMarkt, lo que, a su juicio, explica el trato recibido. Asegura que la actitud del personal era de total indiferencia, pese a haber pagado una cantidad elevada por el porte y la entrega del electrodoméstico.
Su conclusión es contundente: no recomienda este servicio, ya que considera inaceptable el cúmulo de errores, la falta de profesionalidad y el desgaste generado al cliente, especialmente cuando se trata de electrodomésticos que requieren instalación y coordinación horaria.
Este tipo de testimonios vuelven a poner sobre la mesa uno de los principales puntos débiles de la venta de grandes electrodomésticos: la logística de última milla, donde una mala gestión puede arruinar por completo la experiencia de compra, incluso cuando el producto es correcto.