Compra un mueble de baño en Leroy Merlin y recibe el lavabo roto… tres semanas sin solución
Un cliente de Leroy Merlin ha denunciado públicamente la gestión de la compañía tras comprar un mueble de baño con lavabo que le llegó roto a principios de septiembre. Lo que parecía un simple problema de transporte ha acabado convirtiéndose en un auténtico quebradero de cabeza que, según relata, aún no tiene solución y le ha dejado semanas sin agua en el baño.
El pedido, realizado a través de la web de Leroy Merlin, fue entregado con evidentes daños. Nada más recibirlo, el cliente contactó con la compañía, que abrió una incidencia con el número de referencia XXX. Lo que esperaba era una sustitución rápida del producto, pero en lugar de ello recibió una respuesta que le dejó perplejo: la empresa aseguró que debía investigar lo ocurrido antes de enviar un nuevo lavabo.
Desde entonces, el afectado afirma que se encuentra atrapado en un “bucle de investigación”. Relata que ha llamado prácticamente a diario al servicio posventa y que en todas las ocasiones la respuesta ha sido la misma: que siguen revisando el caso y que en breve se pondrán en contacto. Sin embargo, asegura que no ha recibido ninguna llamada ni correo con una solución concreta en más de tres semanas.
Lo más grave, insiste, es la consecuencia directa de este retraso: el baño de su casa sigue inutilizado, ya que el lavabo dañado no puede instalarse y la familia se ve obligada a pasar semanas sin poder utilizar una de las estancias básicas del hogar.
Ante la falta de respuesta, el cliente solicitó formalmente la cancelación y devolución del pedido, con la intención de comprar un nuevo mueble que, según comprobó, podría recibir en apenas cuatro días si lo encargaba de nuevo. Sin embargo, afirma que Leroy Merlin le ha denegado esta posibilidad, manteniéndole a la espera de un proceso interno que parece no avanzar.
La indignación del comprador se refleja en su recomendación final: “No uséis nunca esta empresa para comprar online y, si lo hacéis en tienda, revisad todo al detalle antes de llevaros nada”. Considera que, aunque la incidencia inicial fue responsabilidad del transporte, lo más criticable es la falta de agilidad y eficacia en la atención posventa, que debería haber resuelto el problema en cuestión de días y no de semanas.
Este caso no es aislado. En foros y redes sociales abundan quejas similares hacia grandes cadenas de bricolaje y decoración, donde los retrasos en la atención de incidencias, la dificultad para gestionar devoluciones y la escasa comunicación con el cliente aparecen como puntos débiles de la experiencia de compra online.
En un mercado donde la rapidez y la confianza son claves para la fidelización, experiencias como esta plantean serias dudas sobre la capacidad de Leroy Merlin de dar respuesta a situaciones que, por su naturaleza, deberían resolverse con urgencia.