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Contrata Internet "ilimitado" con Vodafone y se le agota en 10 días

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Lo que comenzó como una simple contratación de servicios de internet y móvil terminó convirtiéndose en una auténtica pesadilla para una estudiante extranjera que, desde octubre de 2024, ha tenido que enfrentarse a una larga lista de errores técnicos, cobros indebidos y negligencias por parte de Vodafone. Su caso, que ha sido compartido públicamente, refleja lo que muchos otros usuarios denuncian cada mes: una atención al cliente deficiente y una gestión despersonalizada que castiga al cliente más vulnerable.

Dos semanas sin Wi-Fi y una eSIM inservible: el inicio del calvario

Desde el primer día, nada funcionó como debía. La instalación del Wi-Fi, prometida en pocos días, se demoró más de dos semanas, un retraso que afectó directamente al día a día de la afectada. A esto se sumó una eSIM que jamás funcionó correctamente, obligándola a seguir utilizando su antigua línea de Orange —por supuesto, mientras pagaba puntualmente a Vodafone un servicio del que no podía hacer uso.

“Tuve que pagar por Wi-Fi y datos móviles que nunca recibí. Ni siquiera podía pasar por una tienda a reclamar porque estudio y trabajo. Era pagar por nada”, relata la afectada.

Citas inútiles, desplazamientos costosos y atención nula

Lejos de solucionarse, los problemas crecieron. Vodafone comenzó a enviar mensajes automáticos y llamadas alertando de un “problema técnico en la cuenta” que, supuestamente, solo podía solucionarse de manera presencial en una tienda específica de Madrid: la de Fuencarral.

La afectada —que no reside cerca— se desplazó en dos ocasiones, invirtiendo tiempo y dinero, solo para descubrir que los empleados de tienda no podían ayudarla. “Solo somos vendedores”, le dijeron. Todo era, según ellos, un error del sistema. Dos visitas en balde. Dos jornadas perdidas.

“Soy estudiante, no tengo coche ni familia aquí. Cada vez que iba a esa tienda, me sentía más frustrada. Nadie se hacía responsable de nada”, explica.

Internet “ilimitado”... que se agota en 10 días

Uno de los momentos más desconcertantes llegó cuando Vodafone le notificó que había agotado sus datos móviles, a pesar de tener un plan ilimitado. Desde la compañía le ofrecieron continuar navegando si aceptaba pagar 5€ cada 5 días, algo que ella rechaza de plano por ser injustificado y abusivo.

“Jamás he consumido todos mis datos, ni siquiera a final de mes. Que me limitaran el internet el día 10 y me pidieran dinero extra fue simplemente indignante”.

Cargos extra, facturas confusas y miedo al final de mes

El caso no termina ahí. En los meses siguientes, recibió cargos adicionales sin previo aviso. Uno de los más llamativos: 47 euros por una llamada internacional de apenas dos segundos, algo que, aunque legalmente podría tener coste, resulta desproporcionado.

Y este mes llegó el golpe final: 97 euros por una deuda supuestamente acumulada, de la que nunca fue notificada. La estudiante asegura que no tiene constancia de ningún impago anterior, y denuncia que Vodafone no se comunicó en ningún momento para informarla antes de exigirle ese monto.

“Cada fin de mes vivo con miedo. No sé qué nuevo cargo me llegará. Me siento estafada y agotada mentalmente. Esto ya no es solo un problema técnico, es un abuso psicológico”, afirma.

Una experiencia que expone un patrón preocupante

El testimonio refleja un patrón que se repite con demasiada frecuencia en foros, redes sociales y plataformas de reclamación: clientes que se sienten atrapados, ignorados y maltratados por grandes operadoras. En este caso, la afectada subraya que Vodafone no trata igual a todos sus clientes, y acusa a la empresa de aprovecharse de personas vulnerables —en su caso, una estudiante extranjera sin apoyo local.

Vodafone, en silencio

Hasta el momento, Vodafone no ha respondido públicamente a esta denuncia, ni ha ofrecido soluciones personalizadas tras varios intentos fallidos por parte de la afectada. Ante la falta de respuesta y transparencia, la joven ha decidido no pagar los 97 euros reclamados y ha advertido que llevará el caso a los tribunales si es necesario.

“Si quieren, nos vemos en los tribunales. Pero estoy segura de que ganaré. Lo que he vivido es la prueba del desastre que es su servicio”.


Una advertencia a otros consumidores

Este testimonio no es un caso aislado. Muchos usuarios están empezando a documentar sus malas experiencias con grandes operadoras, que siguen creciendo a costa de servicios impersonales y sistemas automatizados que ignoran las necesidades reales de las personas.

Si algo deja claro esta historia es que la confianza del cliente no se regala, se cuida. Y en este caso, Vodafone la ha perdido por completo.