Decathlon rechaza bicicleta tras tasarla online: "Ni la miraron y me la devolvieron"
Una experiencia que comenzó con confianza en el servicio terminó en frustración y enfado. Así resume una clienta su mala experiencia con el programa de recompra de bicicletas de Decathlon, tras desplazarse desde la otra punta de Madrid con la bici de su sobrina. ¿El motivo? Una supuesta recompra previamente tasada online que, al llegar a la tienda, fue rechazada sin miramientos.
Promesas online que no se cumplen en tienda
Todo empezó cuando la usuaria accedió al portal de Decathlon para tasar una bicicleta usada, dentro del servicio de recompra que la cadena ofrece. En el formulario online se indicaban todos los datos requeridos: antigüedad del producto, estado general, y características. Según el sistema, la bici era apta para la recompra, con un valor estimado.
Con esa información en mano, la clienta decidió hacer el esfuerzo de transportar la bicicleta hasta una tienda física, cargada desde la otra punta de la ciudad, confiando en que se respetaría lo tasado. Pero la realidad fue muy distinta.
“No te la puedo comprar”: la frase que lo cambió todo
Nada más llegar a la tienda, la usuaria fue atendida por un empleado identificado como Gabriel, cuyo trato, según denuncia, fue prepotente, seco y desagradable.
“Ni me saludó. Sin mirar la bicicleta me soltó un ‘no te la puedo comprar’. Como si le estuviera pidiendo la cartera.”
Ante su sorpresa, la clienta insistió, recordando que la tasación online ya había sido aprobada. Pero la respuesta del empleado fue aún más desconcertante: empezó a sacar defectos a la bici sin revisarla a fondo, y cuando ella le explicó que no podía esperarse una bici nueva por ese precio, él contestó:
“Ah, pues a nosotros nos traen bicicletas nuevas”.
¿Una recompra que solo funciona con bicis nuevas?
La crítica va más allá del mal trato. Para esta clienta, el sistema de recompra está mal planteado y diseñado para hacer perder el tiempo al usuario.
“Si compro una bici por 150 €, me dan 30 € en la recompra y luego la revenden por 90. Negocio redondo para ellos, pero ¿y para nosotros?”
La sensación de engaño es lo que más le pesa. Asegura que la tasación online crea falsas expectativas, y que al final todo depende del criterio del empleado en tienda, aunque este no revise a fondo el producto.
Tiempo, gasolina y paciencia perdidos
Tras la negativa, no le quedó otra que cargar de nuevo la bici y regresar a casa, con la sensación de haber perdido la mañana entera, además del gasto en gasolina y el esfuerzo físico.
“¿Y ahora quién me compensa por el tiempo perdido? Me fui con las manos vacías y con la certeza de que no volveré a comprar en Decathlon”.
La afectada ya ha anunciado que presentará una reclamación formal ante Consumo, y advierte a otros usuarios de lo que, según su experiencia, considera una “tomadura de pelo”.
¿Está fallando Decathlon en su servicio de recompra?
El caso ha vuelto a encender el debate sobre los programas de segunda mano en grandes superficies. ¿Están diseñados para facilitar la economía circular o simplemente para beneficiar a la empresa en detrimento del cliente? Lo cierto es que este tipo de experiencias ponen en entredicho la transparencia y la utilidad real de los servicios que se promocionan como sostenibles y responsables.
Mientras tanto, la confianza del cliente sigue siendo el activo más frágil… y difícil de recuperar.