Dice que se va de Vodafone porque paga 196 euros al mes y le dicen que si no se va se lo dejan en 40: "¿Los otros 156 q he estado pagando este tiempo?"
La indignación crece entre antiguos clientes de Vodafone tras conocerse una denuncia pública que se ha viralizado en redes sociales. Una familia que llevaba años con la compañía, pagando 196 euros al mes por cinco líneas móviles, Internet y televisión, asegura haber recibido una sorprendente contraoferta de 40 euros mensuales solo después de solicitar la portabilidad a otra operadora. La diferencia de precio ha sido tan drástica que, lejos de fidelizar, ha generado una profunda sensación de estafa y decepción.
“¿Y los 156 euros que he estado pagando de más durante todo este tiempo?”, se preguntan.
Una contraoferta que duele más que convence
El enfado del cliente no se debe únicamente al precio, sino a lo que representa: una oferta mucho más barata que nunca se le propuso mientras permanecía fiel a la compañía. Según explica, durante años pagaron sin objeciones una tarifa cercana a los 200 euros mensuales, asumiendo que era el precio justo por el paquete contratado. Pero al tramitar la portabilidad, Vodafone rebajó de golpe la factura a 40 euros al mes, revelando que había un margen oculto que nunca se les ofreció mientras eran clientes leales.
Acoso telefónico tras la portabilidad: más de 30 llamadas en 24 horas
Pero la historia no acaba ahí. Según denuncia la familia, desde que iniciaron el proceso de cambio de compañía, han recibido más de 30 llamadas en menos de dos días desde diferentes números, muchos de ellos asociados a Vodafone o a empresas colaboradoras.
Lo más grave es que algunas de esas llamadas han llegado a números utilizados por menores, algo que los afectados consideran inaceptable y abusivo. Pese a repetir que no deseaban más llamadas y solicitar expresamente que cesara el contacto, los intentos de retención no han cesado.
“Insistimos en que no nos llamaran más, pero siguen insistiendo. Algunos de esos teléfonos los usan menores, y aun así no paran”, denuncian.
La fidelidad no debería pagarse con indiferencia
Este tipo de situaciones no son nuevas en el sector de las telecomunicaciones, donde muchas compañías reservan sus mejores ofertas para los clientes que están a punto de irse, dejando de lado a quienes llevan años confiando en el servicio sin negociar cada renovación. El problema no es solo económico, sino emocional y ético: ¿cómo justificar ante un cliente que podía haber pagado una cuarta parte de lo que ha estado abonando cada mes?
La queja también pone en evidencia la falta de respeto a la privacidad y al consentimiento cuando se trata de presionar por teléfono para evitar bajas, una práctica que ya ha sido señalada por organismos de consumo y protección de datos.