Le dicen en Decathlon que le dan 400 euros por su bici y cuando va a la tienda le dicen que no, que 182 euros
Un usuario ha estallado públicamente contra Decathlon tras su experiencia con el servicio de tasación y recompra de bicicletas que la cadena deportiva ofrece en algunas de sus tiendas. Lo que comenzó como una gestión aparentemente sencilla acabó convirtiéndose, según su testimonio, en una pérdida de tiempo, dinero y paciencia.
La historia arranca cuando el equipo de Decathlon contacta directamente con el cliente para mostrar interés por su bicicleta. Una MTB prácticamente nueva, con un precio de venta al público original de 729 euros, que el usuario había puesto a la venta de segunda mano por 400 euros. La propia empresa se ofreció a valorarla, y con ese gesto, generó una expectativa: "nos interesa, te ofreceremos algo justo".
Una tasación que el cliente considera "ofensiva"
Siguiendo las instrucciones, el cliente lleva la bicicleta hasta el centro Decathlon de Sant Cugat, a varios kilómetros de su domicilio, para que el equipo técnico la revise y valore. Pero tras la espera, el veredicto resulta demoledor: 182 euros. Menos de la mitad de lo que pedía y una cuarta parte de su valor original, a pesar del excelente estado del vehículo.
“Una ruina, mal servicio y un robo intolerable”, sentencia el usuario en su crítica.
Y añade que ni siquiera la visita fue espontánea. Fue la propia Decathlon la que contactó con él, lo que multiplica la sensación de engaño o, como mínimo, de falta de respeto hacia el tiempo y la confianza del cliente.
¿Una herramienta útil o una trampa devaluadora?
El servicio de recompra de productos usados es una iniciativa que Decathlon ha impulsado en varias ciudades, y que en principio tiene sentido: fomentar la economía circular, dar salida a artículos en buen estado y ofrecer una alternativa al mercado de segunda mano entre particulares. Sin embargo, cuando la tasación se percibe como injusta, el efecto es el contrario: desalienta la participación y deja al cliente con la sensación de haber sido infravalorado o aprovechado.
"Espero que le sirva a otros usuarios: mejor regalar las cosas que vendérselas a Decathlon", concluye el afectado.
Una llamada de atención para la marca
Este tipo de experiencias, más comunes de lo que parece según varios testimonios en redes, pone en duda la transparencia de algunos procesos de recompra. Especialmente cuando el cliente invierte su tiempo y esfuerzo motivado por una promesa de tasación “justa”.
Decathlon, una marca bien valorada en muchos aspectos, debería tomar nota de cómo estas prácticas pueden dañar su reputación. Porque no se trata solo de precios, sino de la percepción de trato justo y respeto hacia el cliente. Y, en este caso, esa confianza ha quedado seriamente tocada.