MOVISTAR PROSEGUR ALARMAS

“Me dicen que tengo que estar con ellos hasta el 1 de agosto”: así es darse de baja de Movistar Prosegur

Movistar Prosegur Alarmas
Movistar Prosegur Alarmas

Cuando se contrata un sistema de alarma para el hogar, lo último que uno espera es que el problema venga precisamente de la empresa que debe protegerte. Sin embargo, eso es exactamente lo que denuncia un cliente que compartió su experiencia con Movistar Prosegur Alarmas, dejando entrever un cúmulo de promesas incumplidas, fallos operativos y trabas para darse de baja.

“Desde que contacté con el comercial todo fue mentira”, arranca el testimonio, que no es el único en su tipo, pero sí lo bastante claro como para reflejar un problema de fondo.

Promesas del comercial que nunca se cumplieron

Todo comenzó con una oferta. Como en tantos otros casos, el cliente relata que el comercial le prometió unas condiciones concretas, que jamás se llegaron a cumplir. No se especifican los detalles, pero queda claro que la decepción fue inmediata tras la instalación del servicio. Y no por el precio, sino por la forma en la que realmente funciona el sistema de alarma.

Una alarma que avisa… con dos horas de retraso

Uno de los aspectos más graves de la denuncia tiene que ver con el tiempo de respuesta del sistema. Según el cliente, cuando la alarma salta y se desconecta rápidamente, el aviso llega… dos horas después. Ni llamada inmediata, ni seguimiento ágil. Solo un mensaje tardío, cuando ya no hay margen para actuar. Y si la alarma permanece activa más tiempo, el resultado no mejora: tampoco se realiza llamada alguna, solo otro mensaje, también con más de dos horas de retraso.

Para un servicio que se vende como “profesional y conectado 24/7”, este nivel de respuesta deja muchas dudas sobre su eficacia real en caso de emergencia.

Darse de baja: otro laberinto

Cuando el cliente decide marcharse, se encuentra con otra trampa habitual: la política de facturación por meses completos. Aunque solicitó la baja el 11 de junio, se le obliga a seguir pagando hasta el 1 de agosto, porque —según la empresa— hay que avisar con un mes de antelación y el mes se factura entero, da igual cuándo entres o salgas.

En resumen, una sensación de atadura artificial y burocrática, que muchos consideran una forma más de retener al cliente a toda costa, incluso cuando ya ha decidido irse.

“Solo cuento un resumen de mis andanzas con Movistar Prosegur Alarmas. Resumen: tomadura de pelo”, concluye con contundencia.

La respuesta de la empresa: educada, pero poco concreta

Movistar Prosegur Alarmas ha respondido públicamente con su habitual tono institucional. Lamentan la situación, agradecen el comentario y remiten al teléfono de atención al cliente. Una respuesta genérica que no aclara nada ni asume responsabilidad directa, lo que no hace sino aumentar la frustración de quienes han vivido experiencias similares.


Promesas comerciales incumplidas, alarmas que no responden con la inmediatez necesaria y un proceso de baja con letra pequeña envenenada. Esta experiencia concreta vuelve a poner sobre la mesa un problema recurrente en algunos servicios de seguridad: la diferencia entre lo que se promete y lo que realmente se entrega.

Porque en cuestiones de seguridad, los minutos importan. Y si el aviso llega dos horas tarde… ya no sirve de nada.