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Le dicen que no tiene comisión y el Banco Santander le clava 12 euros porque sí

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Una nueva crítica sacude la reputación del Banco Santander, esta vez desde una de sus oficinas mal valoradas, donde un cliente asegura haber sido víctima de una comisión injusta de 12 euros y de una atención al cliente “pésima y desalentadora”. La situación, que podría parecer un simple error administrativo, ha terminado por alimentar la percepción de desconfianza hacia una entidad ya cuestionada en diversas plataformas de opinión.

Una comisión que nunca debía existir

Todo comenzó cuando el usuario decidió fraccionar un pago a través de los servicios del Santander. En la propia notificación de la operación —según afirma—, se indicaba claramente que la comisión era de 0 euros. Sin embargo, días después, en su cuenta apareció un cargo de 12 euros por dicho fraccionamiento. Ante lo que considera una clara contradicción, decidió acudir a la oficina correspondiente para pedir explicaciones y solicitar el reembolso.

La respuesta que recibió fue, en sus palabras, “la típica: la banca siempre gana”. La empleada que lo atendió, identificada como Raquel R., no fue capaz de justificar el cargo más allá de insinuar que, aunque figurase “0 €” en el aviso, "eso no era así".

“Me cobraron una comisión que no existía y me atendieron como si el error fuera mío”, afirma el cliente.
“Me sentí ignorado, mal atendido y con cero soluciones”.

De la desconfianza al hartazgo

El cliente no solo se queja del cobro, sino también del trato recibido durante el proceso de reclamación. Falta de empatía, respuestas evasivas y una sensación generalizada de indefensión fueron, según él, la tónica de su experiencia con la entidad.

Ante la ausencia de soluciones concretas por parte del personal de la oficina, el usuario valora escalar la reclamación al Banco de España, como último recurso para recuperar el importe perdido y exigir responsabilidades.

“¿De verdad hay alguien en Banco Santander que lea estas reseñas y tome medidas, o simplemente se conforman con no bajar del 1,1 de puntuación?”, se pregunta.

Una reputación en juego

Aunque no se trata de un caso aislado, el relato vuelve a poner el foco en la relación entre los grandes bancos y sus clientes. En una era en la que la digitalización financiera debería simplificar operaciones y aumentar la transparencia, muchas personas sienten que los errores —cuando ocurren— son difíciles de corregir y que la banca sigue protegiéndose a sí misma, por encima del consumidor.

Lo que empezó como una operación rutinaria ha acabado siendo, para este cliente, una prueba más de cómo el sistema puede fallar sin ofrecer vías efectivas de resolución. Y lo más preocupante, según deja entrever su testimonio, es que parece haber más resignación que sorpresa.