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“Error informático” y cero soluciones: la queja que señala a Leroy Merlin

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La confianza en una gran empresa suele apoyarse en una idea muy simple: si algo falla, al menos habrá una respuesta clara y una solución. Eso es justo lo que, según denuncia un cliente de Leroy Merlin, no ha ocurrido tras dos pedidos consecutivos realizados a través de su web, ambos afectados por el mismo problema y la misma explicación: un supuesto “error informático”.

La situación más reciente tiene fecha concreta. El último pedido debía entregarse el 10 de diciembre de 2025, pero nunca llegó. Ante la falta de noticias, el cliente contactó con el servicio de atención al cliente, donde le confirmaron que la incidencia estaba registrada en el sistema. Hasta ahí, todo parecía seguir un cauce normal. El problema llegó después: silencio absoluto.

Desde ese momento, no ha recibido ninguna actualización, ni plazos, ni una explicación más detallada. El cliente asegura que incluso envió un correo de seguimiento, que puede comprobar que fue abierto, pero que nunca obtuvo respuesta. Una falta de comunicación que considera especialmente grave tratándose de una empresa del tamaño y la relevancia de Leroy Merlin.

Lo que más molesta no es solo el retraso, sino la repetición del problema. No se trata de un fallo puntual: es la segunda vez que un pedido online termina bloqueado por el mismo “error informático”, con el cliente asumiendo las consecuencias en forma de esperas, molestias y ausencia total de soluciones. Para él, la sensación es clara: el fallo es de la empresa, pero el coste lo paga siempre el consumidor.

La queja va más allá de un simple retraso logístico. El afectado cuestiona directamente la fiabilidad del canal online de Leroy Merlin y la gestión de incidencias. Si una compañía no puede garantizar un servicio básico como la entrega en plazo, ni ofrecer información cuando algo va mal, se pregunta cómo se puede confiar en ella para compras más importantes.

A día de hoy, su conclusión es rotunda: no puede recomendar comprar en la web de Leroy Merlin. Define la experiencia como frustrante, poco fiable y muy por debajo de lo que cabría esperar de una empresa líder en el sector del bricolaje y el hogar.

Un testimonio que vuelve a poner el foco en un problema recurrente para muchos consumidores: cuando los sistemas fallan, la diferencia entre una buena y una mala experiencia no está en el error, sino en cómo se gestiona. Y en este caso, según el cliente, la respuesta nunca llegó.