Se gasta 1.000 euros en el Leroy Merlin de Vigo y el encargado se niega a meterle la carga en el Toyota: "No es una furgoneta"
Una experiencia de compra que debía ser sencilla y rápida se convirtió en un verdadero quebradero de cabeza para un cliente de Leroy Merlin Vigo, quien ha denunciado públicamente lo que califica como un episodio de mala educación, falta de profesionalidad y absoluto desinterés por parte del personal. La compra, realizada vía online y con recogida en tienda, superaba los 1.000 euros, pero lejos de recibir un servicio acorde a esa inversión, el cliente asegura haber vivido una situación límite.
Según relata, los empleados encargados de la entrega no sabían qué hacer con el pedido, ofrecieron una atención confusa y desorganizada, y además, mostraron un trato que califica como maleducado. Lo más surrealista, sin embargo, llegó en el momento de la carga: el responsable se negó a colocar los materiales en su Toyota Land Cruiser alegando que “no era una furgoneta”, lo que generó un conflicto que, en sus palabras, rozó lo absurdo. “Todo fue demencial”, sentencia.
Pero la crítica no se limita al centro de Vigo. Para este cliente, lo ocurrido refleja una tónica general en todos los almacenes de Leroy Merlin: una mezcla de desidia, escasa motivación y falta de formación del personal. “Los empleados tienen ese perfil de ‘yo no me merezco estar aquí’ y tratan al cliente con dudosa profesionalidad”, lamenta, señalando que la sensación que queda al acudir a cualquier tienda del grupo francés es la de no estar siendo bien atendido ni asesorado.
Otro de los puntos que genera malestar entre los clientes más habituales es la evidente desincentivación del servicio de recogida en tienda. Algunos sospechan que el objetivo es claro: empujar a los consumidores a pagar por el transporte a domicilio, dificultando el proceso de recogida física mediante trabas, retrasos o simplemente incomodidad. “Quieren acabar con la recogida en tienda para cobrar por el transporte”, asegura el denunciante.
Esta experiencia negativa no es un caso aislado. Cada vez más usuarios comparten en foros y redes sociales situaciones similares vividas en distintos centros de Leroy Merlin en España, apuntando a un problema estructural: falta de atención al cliente, desorganización logística y empleados poco implicados en ofrecer una experiencia de compra satisfactoria.
En un momento en el que la competencia en el sector del bricolaje y la mejora del hogar es más fuerte que nunca, experiencias como esta pueden dañar seriamente la reputación de una marca si no se toman medidas. De momento, el cliente ya ha anunciado que no volverá a confiar en la tienda. Y con más de 1.000 euros en juego, el precio de esta mala experiencia no es solo económico… es también de confianza perdida.