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Se gasta el dinero en Norauto y el aire falla al día siguiente: “¿Esto es profesionalidad?”

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Una visita rutinaria al taller terminó en frustración y desconfianza. Un cliente ha denunciado públicamente su experiencia con Norauto Alcorcón, tras acudir al centro para revisar el aire acondicionado de su vehículo, que había dejado de enfriar.

Según relata, dejó el coche el viernes para que le realizaran una comprobación previa al servicio, con el objetivo de verificar el estado del sistema antes de proceder a una recarga. La máquina de diagnóstico utilizada por el taller no detectó ninguna fuga, por lo que el cliente accedió a realizar la carga de gas.

Además, le informaron de que las válvulas de carga debían ser sustituidas, ya que no podían garantizar el sellado correcto con las antiguas. También aplicaron un producto sellador para prevenir pequeñas fugas. Ese mismo día, el sistema volvió a funcionar… pero solo durante unas horas.

El aire dejó de enfriar al día siguiente

“A las 24 horas ya no salía aire frío. Lo llevé de nuevo al taller y comprobaron que el sistema había perdido toda la carga de gas”, explica el afectado. Al reclamar, Norauto le devolvió el coste de la carga y del tapaporos, pero no le reembolsaron el importe de las válvulas, alegando que su máquina había dado el sistema como correcto en la primera revisión.

“Confían en una máquina que no detecta una fuga brutal. ¿Cómo puedo confiar yo en ellos?”, se pregunta el cliente, que denuncia que el diagnóstico fue poco fiable y que el taller debería haber cobrado únicamente el test y advertido de un posible problema, en lugar de continuar con un servicio que, según él, estaba condenado a fallar desde el principio.

Una cuestión de confianza

La queja subraya la falta de responsabilidad en el proceso: “Si el test hubiera sido realmente efectivo, deberían haberme advertido del problema y no cobrar por un servicio que no iba a durar ni un día. Ahora tengo que volver a empezar de cero y pagar una reparación que quizá ni habría hecho en esas condiciones”.

Concluye con una sentencia tajante: “Norauto ha perdido un cliente. Y yo he perdido la confianza en su profesionalidad.”