“Gratis de por vida”… hasta que lees la letra pequeña: la tarjeta del Sabadell que indigna a un cliente

Sabadell
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La confianza en un banco se construye durante años y puede romperse en una sola llamada. Eso es lo que relata un cliente del Banco Sabadell, que asegura haber vivido una experiencia que resume con una palabra contundente: engaño. Un caso que, más allá de lo individual, vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la comercialización agresiva de tarjetas revolving y la falta de transparencia en algunas ofertas financieras.

El punto de partida no es menor. Este cliente explica que ya venía de una experiencia traumática con las cuotas participativas de la CAM, una inversión que dejó a muchos ahorradores con pérdidas irreparables. En su situación actual, detalla, solo ingresan dos pensiones y no reciben “absolutamente nada” de aquella inversión. Un contexto que hace especialmente delicada cualquier nueva oferta financiera.

El episodio más reciente comienza el 14 de noviembre de 2025, cuando recibe una llamada desde el número 868 107 826. Al otro lado del teléfono, una agente que se identifica como Delia Los Ríos, supuestamente en nombre del Banco Sabadell, le ofrece una tarjeta Oro con un mensaje muy claro: gratis de por vida, sin comisiones, sin condiciones y con cashback.

El cliente asegura que en un primer momento rechaza la oferta, explicando que ya dispone de varias tarjetas. Sin embargo, la agente insiste en que se trata de una tarjeta completamente gratuita, sin letra pequeña ni costes ocultos. Finalmente, accede. Todo el proceso se realiza a través de la app del banco, pasando los filtros habituales, lo que refuerza la sensación de que se trata de un producto legítimo y sin riesgos.

La desconfianza aparece después. Al recibir el contrato, compuesto por nueve páginas de letra pequeña, decide analizarlo en detalle. Para ello, introduce el documento en ChatGPT con el objetivo de entender mejor las condiciones. El resultado, según explica, es alarmante: la supuesta tarjeta gratuita es en realidad una tarjeta revolving.

El punto clave está en una cláusula concreta: a partir del segundo año, si el cliente no aplaza compras o no utiliza la modalidad de pago fraccionado, el banco puede cargar hasta 90 euros. Una condición que, según el afectado, nunca fue mencionada durante la llamada comercial. En ese momento, decide anular inmediatamente la tarjeta.

Lejos de quedarse ahí, el cliente afirma haber presentado una queja formal al Banco Sabadell y haber expuesto el caso en su oficina bancaria habitual. La respuesta, según su testimonio, ha sido el silencio. Nadie le da explicaciones claras ni asume responsabilidades. La sensación final es de abandono y de falta total de interés por parte de la entidad.

El relato concluye con una acusación muy dura: el afectado considera que el banco subcontrata empresas externas para realizar este tipo de llamadas y colocar productos financieros complejos bajo una apariencia de gratuidad. Para él, el resultado es claro: una práctica que roza la estafa y que supone una vergüenza para una entidad bancaria que debería proteger a sus clientes, especialmente a los más vulnerables.

Este caso vuelve a poner el foco en un problema recurrente: las tarjetas revolving, un producto legal pero altamente controvertido, que ha sido objeto de sentencias judiciales, advertencias de asociaciones de consumidores y miles de reclamaciones. La historia de este cliente del Sabadell es un recordatorio más de la importancia de leer la letra pequeña, desconfiar de las ofertas “gratis para siempre” y exigir transparencia real en la comercialización de productos financieros.