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La grúa de Mapfre le abolla el coche y se tiran meses dándole largas: "Son 400 miserables euros"

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Un cliente de Mapfre ha expresado su descontento tras un incidente con su seguro de coche que, según su testimonio, ha dejado en evidencia una falta de compromiso y responsabilidad por parte de la aseguradora. Tras años confiando en la compañía, el asegurado se ha encontrado en una situación que califica como "vergonzosa", al verse obligado a cubrir un daño que, sostiene, no le corresponde asumir.

Un traslado con consecuencias inesperadas

El afectado relata que su coche sufrió una avería en diciembre cerca de Madrid. Como residente en Vigo, decidió enviarlo a su taller de confianza en Galicia, gestionando el traslado mediante la asistencia de Mapfre. Una grúa recogió el vehículo en Arévalo y, aproximadamente una semana después, fue entregado en el taller de destino. Hasta ese momento, todo parecía haber transcurrido con normalidad.

Sin embargo, al recibir el coche, su mecánico le alertó de un gran golpe en la chapa, un daño que, según el asegurado, no estaba presente antes del traslado. Ante esta situación, inició una reclamación formal a Mapfre.

Peritaje y promesas sin cumplir

Siguiendo el procedimiento habitual, la aseguradora envió un perito para evaluar el daño. Según el testimonio del cliente, Mapfre le indicó que debía reparar el coche por su cuenta y que posteriormente le reembolsarían el coste. Confiando en la compañía, el afectado abonó los 400 euros de la reparación y presentó la factura correspondiente.

Tres meses después, sigue sin recibir el pago y denuncia que la aseguradora lo ha estado "toreando" con respuestas evasivas. Desde Mapfre le aseguran que la responsabilidad del daño recae sobre la empresa de grúas, pero el afectado argumenta que estas suelen tomar fotografías del vehículo antes de la carga, lo que permitiría verificar en qué momento ocurrió el daño. A pesar de estos intentos por esclarecer los hechos, el cliente afirma que sigue sin una solución.

Desprotección y falta de respuesta

Más allá de la cantidad económica, lo que más indigna al afectado es la actitud de la aseguradora. En su relato, critica que una empresa de la magnitud de Mapfre no asuma la responsabilidad de los servicios externos que contrata, dejando al cliente en una situación de indefensión.

Este caso pone en evidencia una problemática recurrente en el sector de los seguros: la dificultad de los asegurados para hacer valer sus derechos cuando se enfrentan a conflictos con grandes compañías. La sensación de desprotección y falta de transparencia en los procesos de reclamación es una queja habitual entre muchos clientes que, como en este caso, sienten que las aseguradoras priorizan la burocracia antes que la satisfacción del cliente.

A la espera de una resolución, el afectado insiste en que esta ha sido su peor experiencia con una aseguradora y advierte a otros clientes sobre la importancia de conocer sus derechos ante este tipo de situaciones. Mapfre, por el momento, no ha ofrecido una respuesta pública sobre este caso.