COMPRAMOSTUCOCHE

La jugarreta de Compramostucoche, te ofrecen 12.000 y en el último momento te dan 8.000

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Una nueva queja pública vuelve a poner el foco sobre las prácticas de Compramostucoche.es, la popular plataforma de compra de vehículos usada por miles de particulares en España. En esta ocasión, un cliente denuncia lo que considera una "auténtica pérdida de tiempo" tras experimentar una diferencia notable entre la tasación online de su coche y la oferta final recibida en el centro de inspección.

Tasación inicial: casi 12.400 euros

El afectado introdujo los datos de su vehículo en la web oficial, donde se le ofreció una tasación online de 12.397 euros. A pesar de reconocer pequeños defectos estéticos como "arañazos y abolladuras", describió su coche como "en general impoluto", lo que no parecía justificar una rebaja excesiva en el precio.

Revisión de casi una hora… para nada

La cita presencial incluyó una revisión del vehículo de aproximadamente 50 minutos, llevada a cabo —según el usuario— por un personal “muy amable”. Pero ese trato cordial no compensó la sorpresa al recibir la tasación definitiva: 8.374 euros, es decir, más de 4.000 euros menos que lo indicado inicialmente.

Una práctica polémica que se repite

Aunque la empresa suele advertir que la tasación online es orientativa, la diferencia entre la estimación previa y la cifra final ha generado frustración entre muchos usuarios. En este caso, el cliente no duda en calificar el proceso como una forma de “presunta estafa en la cara” y advierte a otros conductores: “No pierdan el tiempo, una verdadera vergüenza”.

Este tipo de quejas no es aislado. Se acumulan testimonios en redes sociales y plataformas de reseñas donde se repite el mismo patrón: tasaciones preliminares muy atractivas seguidas de rebajas drásticas durante la visita presencial.

¿Problema de expectativas o estrategia comercial?

El debate está servido. Para algunos, se trata simplemente de un malentendido sobre el valor real de mercado tras una inspección más detallada. Para otros, es una estrategia deliberada de marketing que atrae a clientes con cifras infladas, con la esperanza de que, una vez en el local, acepten un precio menor por cansancio o necesidad.

Sea como sea, lo que queda claro es que la diferencia entre la teoría y la práctica sigue generando indignación. Los consumidores exigen mayor transparencia y realismo en las tasaciones online para evitar lo que muchos ya ven como una pérdida sistemática de tiempo y confianza.