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“Nos cobraban 100€ por poner bien la puerta del frigorífico”: la mala experiencia con Carrefour

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Lo que debería haber sido una compra sencilla y funcional terminó convirtiéndose en un problema innecesario para una familia que adquirió un frigorífico en Carrefour destinado a una persona mayor. La sorpresa llegó al recibir el electrodoméstico: la puerta estaba montada en sentido contrario, dificultando el acceso y el uso diario. Pero lo más grave fue que, al reclamar, la única solución ofrecida fue pagar 100 euros más para corregir algo que, en la mayoría de modelos actuales, es una función estándar y reversible.

Entrega sin opción a elegir y sin ajustes básicos

Según denuncia la familia afectada, no se les ofreció la posibilidad de elegir el sentido de apertura de la puerta en el momento de la compra ni durante el proceso de entrega. El frigorífico fue instalado con la puerta abriéndose hacia el lado opuesto al necesario, algo especialmente incómodo para la persona mayor que iba a utilizarlo.

Para colmo, el aparato fue mal nivelado y quedó inestable, lo que no solo compromete su funcionamiento, sino también la seguridad en el hogar. La situación se agravó cuando, tras presentar la queja, Carrefour no ofreció solución alguna para corregir la inestabilidad.

¿Quieres usarlo correctamente? Paga 100 euros más

Lo que más indignó a los compradores fue la respuesta del servicio de atención al cliente: cambiar el sentido de la puerta tenía un coste adicional de 100 euros, a pesar de que en muchos modelos este cambio es algo habitual, previsto por el fabricante y técnicamente sencillo. Lejos de asumir el error o brindar una solución razonable, la empresa trasladó el coste al cliente.

“Desaconsejamos comprar frigoríficos en Carrefour. Al precio del electrodoméstico hay que sumarle 100 euros si quieres que funcione correctamente”, lamentan los afectados.

Un servicio que deja mucho que desear

Más allá del error técnico, esta situación pone en evidencia las carencias del servicio postventa de Carrefour en la venta e instalación de electrodomésticos. No solo por la falta de atención a las necesidades del cliente, sino por la ausencia total de soluciones sin coste para un problema creado desde la propia entrega.

Para muchas familias, especialmente cuando se trata de usuarios mayores o con movilidad reducida, la instalación correcta y adaptada del electrodoméstico no es un lujo, es una necesidad. Lo mínimo esperable sería que la empresa mostrara sensibilidad y responsabilidad, algo que en este caso, claramente, no ocurrió.