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“Nos dejaron tirados”: la odisea de unos pasajeros tras un vuelo cancelado por EasyJet

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Lo que comenzó como un simple retraso en un vuelo de Barcelona a Nápoles con EasyJet el pasado 18 de junio, terminó convirtiéndose en una odisea de ansiedad, desinformación y pérdidas económicas para varios pasajeros afectados. Una de las víctimas ha denunciado públicamente su experiencia, señalando una gestión deficiente, falta de comunicación y un trato al cliente deficiente tanto en el aeropuerto como en los canales de atención posteriores.

Un retraso sin explicaciones claras

El vuelo, previsto para despegar a las 20:30 horas, fue inicialmente retrasado sin apenas comunicación. Solo se informó de una demora de 30 minutos por megafonía, tras lo cual el silencio se apoderó de la puerta de embarque. Los pasajeros, preocupados, comenzaron a recibir información fragmentada por parte del personal, pero sin una comunicación oficial y generalizada. No hubo anuncios formales, solo respuestas improvisadas a quienes se acercaban a preguntar.

Cancelación a última hora y desorganización total

A las 23:00 h, EasyJet anunció la cancelación del vuelo, alegando un fallo en el piloto automático. A pesar de que los pasajeros entendieron la razón técnica, la gestión posterior fue caótica: sin consignas, sin organización, sin saber a dónde acudir. El personal —según relata la afectada— "no sabía qué hacer ni qué decir", y el trato fue muy deficiente.

Esa noche, la aerolínea proporcionó hotel y taxis a los pasajeros, pero no cubrió las comidas. A medianoche, los viajeros llegaron al alojamiento, sin ninguna certeza clara sobre su nuevo vuelo.

Fallos en la reubicación: el caso del vuelo inexistente

La empresa notificó por email una nueva reserva para el día siguiente, 19 de junio, en un vuelo operado por Ryanair. Se prometió que en 90 minutos recibirían la tarjeta de embarque. Esa confirmación nunca llegó. Ante la falta de respuesta, los pasajeros acudieron temprano al aeropuerto para intentar resolver la situación.

Allí, en las oficinas de Ryanair, les informaron que no figuraban como pasajeros. Desde EasyJet, en lugar de asumir responsabilidades, les instaron a volver a Ryanair, calificando incluso a sus empleados como “vagos”. Esta dinámica se repitió en varias ocasiones. Solo tras muchas idas y venidas, EasyJet reconoció finalmente que el error había sido suyo, prometiendo que podrían comprar un nuevo vuelo y que serían reembolsados (hasta 300 euros por persona).

Rechazo del reembolso y trato telefónico deficiente

Pese a estas promesas, EasyJet solo ha reembolsado los taxis del primer día, rechazando los 616 euros en vuelos y trenes que los afectados tuvieron que comprar por su cuenta para llegar finalmente a Nápoles (a través de Roma, por falta de opciones directas).

El motivo alegado por la aerolínea es que “no utilizaron el vuelo alternativo ofrecido”, ignorando que ese vuelo no fue correctamente gestionado por su parte, tal como reconocieron sus propios empleados el 19 de junio.

Desde entonces, las llamadas al servicio de atención al cliente han sido infructuosas: según la denunciante, nunca les tomaron en serio, colgaban las llamadas, no dejaban constancia ni asignaban un interlocutor estable, y no hay supervisores disponibles ni forma de verificar lo hablado por teléfono.

Una experiencia que arruinó el viaje

La afectada denuncia el impacto emocional del incidente: ansiedad, dolor físico por las largas caminatas dentro del aeropuerto, y la pérdida de un día completo de viaje, además de los gastos económicos no cubiertos. Según afirma, el trato recibido ha sido “inaceptable” y, tras agotar las vías de reclamación, ha decidido presentar una denuncia formal contra EasyJet y recomienda a otras víctimas hacer lo mismo.

Respuesta de EasyJet

En la plataforma Trustpilot, EasyJet ha respondido públicamente agradeciendo la queja y lamentando la experiencia. Piden a la persona afectada que envíe su número de reserva a un correo específico para “investigar el caso”.

Sin embargo, para la afectada y otros pasajeros del vuelo cancelado, la respuesta llega tarde y sigue sin resolver un incidente que, según sus palabras, “puede arruinar las vacaciones a cualquiera”.