SECURITAS DIRECT

“Nos vendieron la alarma como un regalo… y acabamos pagándola dos veces”: otro golpe a Securitas Direct

Securitas Direct
Securitas Direct

Una familia ha denunciado públicamente su mala experiencia con Securitas Direct al intentar dar de baja su servicio de alarma. Lo que parecía un trámite sencillo se ha convertido, según relatan, en una cadena de malentendidos, cobros inesperados y llamadas insistentes por parte de empresas externas, que han deteriorado por completo su relación con la compañía de seguridad.

El problema: los dispositivos "regalados" que no lo son

Según esta crítica, el origen del conflicto comienza cuando deciden cancelar el servicio. Los comerciales, explican, aseguraron inicialmente que los aparatos eran “suyos”, como si se tratara de una cesión gratuita. Sin embargo, más tarde descubrieron que el coste de esos dispositivos figuraba desglosado en las facturas mensuales, por lo que no se trataba de un regalo, sino de una compra encubierta a plazos.

Además, relatan que, al solicitar la baja, en lugar de procesarla, Securitas Direct les ofreció trasladar el sistema a otra vivienda con equipos nuevos, lo que implicaba volver a pagar por los dispositivos, repitiendo así el ciclo de cobros y compromisos contractuales.

Reclamaciones y llamadas persistentes

Una vez iniciado el proceso de cancelación, comenzaron a recibir cargos en su cuenta sin explicación clara, y al devolver los recibos, la situación se complicó aún más. La deuda, afirman, pasó a una empresa externa de recobros llamada Grupo Martel, que comenzó a realizar llamadas frecuentes y reiterativas para exigir el pago de cantidades que, según los usuarios, no eran correctas.

El problema principal, según su testimonio, es que los datos entre Securitas Direct y la empresa de recobro no estaban sincronizados, lo que provocaba que, incluso tras haber realizado pagos y hablado con atención al cliente, las llamadas continuaran. El expediente, decían, necesitaba 72 horas para actualizarse, pero mientras tanto las llamadas seguían produciéndose, cada vez con interlocutores distintos que exigían volver a explicar el caso desde el principio.

Una experiencia que cierra la puerta a futuras contrataciones

El resultado, aseguran, ha sido una sensación de descontrol y falta de atención personalizada. Pese a haber tenido inicialmente una buena experiencia con el servicio de alarma, afirman que no volverán a contratar con la empresa tras lo ocurrido. Además, denuncian que, tras la baja, los dispositivos instalados han quedado sin uso, generando aún más frustración por el dinero invertido.

La respuesta de Securitas Direct

La compañía ha respondido a la queja de forma pública, lamentando la experiencia y remitiendo al cliente a sus canales oficiales de atención (teléfono, app y correo electrónico). Sin embargo, no se ofrece una solución inmediata al problema, ni se aborda de forma directa la crítica sobre la confusión respecto a la propiedad de los equipos o la gestión del expediente de cobro.


Este caso pone sobre la mesa una problemática común en el sector de la seguridad privada: las condiciones poco claras de contratación, la dificultad para gestionar las bajas y el uso de empresas externas para la reclamación de deudas, que en ocasiones puede rozar el acoso telefónico si no se gestiona adecuadamente.

Los consumidores afectados por situaciones similares pueden reclamar ante el Servicio de Atención al Cliente de la empresa, y si no obtienen respuesta, acudir a organismos como la Oficina de Atención al Usuario de Telecomunicaciones, la Dirección General de Consumo o las asociaciones de consumidores como la OCU o FACUA.

La claridad contractual y una atención al cliente eficaz son claves para mantener la confianza, especialmente en un servicio tan sensible como el de la seguridad en el hogar.