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“Nunca más con AXA”: Un cliente denuncia el trato recibido tras un parte entre familiares

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"No contratéis este seguro para vehículo." Así comienza el relato de un asegurado profundamente decepcionado con AXA, tras vivir una situación que, según explica, no había experimentado en más de 20 años de relación con otras compañías. La historia, lejos de ser un caso aislado, pone sobre la mesa un problema cada vez más habitual: la desconfianza sistemática hacia partes entre familiares… incluso cuando los hechos son evidentes.

El golpe entre familiares y la desconfianza desde el principio

El incidente fue sencillo: un accidente leve entre el coche del asegurado y el de su tío, ambos con daños coincidentes en el paragolpes trasero y los pilotos. El siniestro fue notificado de inmediato, pero la reacción del seguro —lejos de ser rápida y eficaz— fue una cadena de retrasos, malas prácticas y acusaciones infundadas.

Según relata, el perito de AXA tardó 2 semanas en revisar su coche y 4 semanas en ver el de su familiar. A pesar de que los daños eran claros y compatibles, el perito realizó dos visitas al mismo coche, incluso obligando al chapista a montar y desmontar el paragolpes dos veces, con el consiguiente encarecimiento de la reparación (más de 500 euros), que el cliente asegura haber asumido íntegramente.

Lo más grave llegó después: “Ahora dicen que no concuerda, que estamos defraudando por ser familia… de risa.”

El seguro contrario no puso ninguna objeción

La situación es aún más frustrante si se tiene en cuenta que el seguro del familiar no puso ninguna traba al parte. Fue el propio seguro del denunciante, AXA, el que empezó a eludir responsabilidades, negar hechos evidentes y sugerir un intento de fraude simplemente por tratarse de un accidente entre conocidos.

“El perito es conocido ya en la zona por hacer fatal su trabajo y denegar partes que corresponden coberturas totales”, añade, apuntando a que no se trata de un caso aislado sino de un patrón de conducta en la zona, que estaría afectando a más asegurados.

Más que un siniestro: una pérdida de confianza total

Lo que podría haberse resuelto con una simple gestión técnica, acabó derivando en una ruptura de confianza con la compañía. Para el afectado, el problema no es solo el coste o el tiempo perdido, sino la forma en que AXA gestionó el caso, denegando una reparación legítima y sembrando dudas sobre su buena fe como cliente.

"Es la primera vez que contrato este seguro, y seguro que es la última." Con esa frase resume su experiencia, dejando claro que no solo no recomendaría la aseguradora, sino que invita a otros conductores a pensarlo dos veces antes de firmar una póliza con ellos.


Retrasos en la peritación, falta de coherencia en la gestión, acusaciones injustificadas y atención al cliente ineficaz. Según este testimonio, AXA ha fallado donde más importa: en proteger al asegurado cuando más lo necesita. Y en un sector donde la confianza lo es todo, una mala experiencia como esta puede ser difícil de reparar.