Paga 60 euros al mes en Securitas Direct pero le entran dos veces a robar: "Solo tengo una foto borrosa"
Una alarma que no cumple su función. Esa es la conclusión de Josep, un cliente de Securitas Direct que ha decidido hacer pública su experiencia tras sufrir dos robos en su vivienda, pese a contar con un sistema de seguridad que le cuesta más de 60 euros al mes. Su testimonio, que ha circulado en redes sociales y plataformas de reseñas, ha reavivado el debate sobre la verdadera eficacia de los sistemas de alarma comercializados por la compañía.
“Una caja vacía con lazos de adorno”
Así describe Josep su sistema de seguridad contratado con Securitas Direct. Según relata, en ambas ocasiones en que sufrió intrusiones, la respuesta fue lenta y prácticamente inútil: “Solo una foto en 15 minutos, oscura y borrosa”, detalla. Mientras tanto, los ladrones ya habían hecho su trabajo.
Lo más llamativo de su queja es que, pese a contar con un contrato de seguridad activa, y pagar una cuota elevada cada mes, no recibió la protección inmediata que la empresa promete en su publicidad. “Muy simpáticos al teléfono”, reconoce con ironía, pero al llegar el momento de la verdad, ni la alarma disuadió ni los protocolos funcionaron con la eficacia esperada.
Dos robos, misma respuesta: insuficiente
La indignación de Josep no se limita al fallo técnico, sino a la falta de reacción eficaz por parte del sistema. El hecho de que en los dos robos se haya repetido el patrón —tardanza en la respuesta, ausencia de imágenes claras, nula intervención efectiva— hace pensar que no se trata de un error puntual, sino de un fallo estructural del servicio.
Por eso ha decidido darse de baja, y su testimonio se suma al de otros clientes que han cuestionado en los últimos meses el verdadero valor del servicio frente a su coste. En sus propias palabras: “Una alarma inútil”.
Securitas Direct responde… sin resolver
La respuesta oficial de Securitas Direct no ha tardado en llegar. Como suele ser habitual en este tipo de casos, la empresa ha enviado un mensaje estandarizado, firmado por un gestor de atención al cliente, lamentando la experiencia y ofreciendo canales de contacto alternativos. Sin embargo, no se da una solución concreta ni se asume responsabilidad directa sobre lo ocurrido.
El cliente, como tantos otros, se encuentra con una atención amable pero ineficaz, y con una sensación de haber invertido en una falsa seguridad, algo especialmente grave cuando se trata de proteger el hogar y la integridad personal.
¿Una alarma o una ilusión de seguridad?
El caso de Josep vuelve a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿Ofrecen realmente las alarmas comerciales la protección que prometen? En el caso de Securitas Direct, las campañas de publicidad insisten en la rapidez de intervención, en la verificación inmediata y en la seguridad constante. Pero cuando el sistema falla justo en los momentos clave, esa confianza se rompe.
Porque si después de pagar más de 700 euros al año, el resultado es el mismo que no tener ningún sistema instalado, el problema no es del cliente, sino de la empresa.
Securitas Direct tiene ante sí el reto de recuperar la credibilidad. Pero para lograrlo, no basta con responder amablemente en redes o con correos genéricos. Hace falta revisar sus protocolos, asumir responsabilidades y ofrecer soluciones reales. De lo contrario, seguirá creciendo la percepción de que la alarma protege más el bolsillo de la compañía que las casas de sus clientes.