“O pagas 1.200 euros o te devolvemos el coche”: Un cliente se lía con compramostucoche.es
Un ciudadano que decidió vender su coche a una empresa especializada en compra de vehículos de segunda mano ha compartido su experiencia denunciando lo que califica como una práctica “intimidatoria” y carente de profesionalidad. Según relata, aceptó una tasación inferior a la ofertada online, con el argumento por parte de la empresa de que el coche presentaba rayones y requería pintura.
A pesar del recorte en el valor, el vendedor accedió al acuerdo y entregó el coche tras una revisión exhaustiva realizada por un empleado de la compañía, que incluyó fotografías, conducción del vehículo, apertura del motor y recepción del historial completo de reparaciones. Finalmente, ambas partes firmaron un contrato que eximía al vendedor de cualquier responsabilidad posterior.
Sin embargo, dos semanas después, el propietario recibió una llamada del “departamento legal” de la empresa informándole de un supuesto “vicio oculto”: una pérdida de aceite que, según aseguran, no fue detectada en el momento de la venta.
“O pagas 1.200 euros o anulamos la venta”
La parte más polémica de la experiencia llega con el contenido de la llamada. Según el afectado, la empresa le ofreció dos opciones: abonar 1.200 euros como indemnización o anular la operación y recuperar el vehículo, que, para entonces, ya no se encontraba en su comunidad autónoma.
“Me parece una práctica inaceptable”, afirma el afectado. “Una empresa que compra coches de forma profesional debe inspeccionar el vehículo antes de firmar nada. Yo actué con total transparencia y entregué toda la documentación”.
¿Es legal este tipo de reclamación?
En la compraventa entre particulares, el concepto de vicio oculto suele ser motivo frecuente de conflicto legal. Sin embargo, cuando la transacción se realiza con una empresa profesional, como es este caso, las reglas pueden ser distintas. El vendedor denuncia que firmó un contrato con cláusulas específicas que liberaban de responsabilidad por problemas posteriores.
A pesar de ello, la empresa trató de reabrir la operación dos semanas después, lo que el afectado considera una acción que raya la intimidación y genera total desconfianza.
Llamado a la cautela
El denunciante termina su testimonio con una advertencia a otros potenciales clientes:
“No recomiendo esta empresa en absoluto. Traten con extrema precaución si deciden vender su coche aquí”.
Este tipo de casos pone el foco en la importancia de revisar minuciosamente los contratos y asegurarse de que las cláusulas estén claras y sean respetadas por ambas partes. También reabre el debate sobre el papel que juegan las empresas intermediarias en el mercado de coches usados y la necesidad de garantizar prácticas comerciales transparentes.