LEROY MERLIN

Pidió recoger el pedido de Leroy Merlin frente a su casa y acabó lesionado a un kilómetro

Leroy Merlin
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Una queja muy seria contra Leroy Merlin ha puesto el foco en los problemas de gestión de envíos, puntos de recogida y coordinación con la mensajería, en este caso Seur. El relato del cliente describe una cadena de errores que no solo acabó con retrasos y cambios no autorizados, sino también con lesiones físicas al intentar transportar un paquete en mal estado.

Un pedido que nunca llegó donde debía

El problema comenzó con un pedido online que el cliente solicitó expresamente para un punto de recogida situado frente a su domicilio. Una elección lógica para evitar desplazamientos y facilitar la entrega. Sin embargo, el primer aviso de Seur ya anticipaba el caos: el paquete había sido enviado a otro punto de recogida distinto, sin explicación ni consentimiento.

Para colmo, el pedido llegó incompleto. Solo se entregó una parte y, además, con cuatro días de retraso respecto a la fecha prevista. La pieza que faltaba no era menor: se trataba del bulto más grande del pedido.

Silencio y falta de soluciones

Según la queja, nadie ofreció una solución clara sobre la parte restante. Ni explicaciones, ni alternativas, ni opción de cambiar el tipo de entrega. Pasaron los días sin respuesta efectiva hasta que, de forma inesperada, llegó otro correo de Seur informando de que el paquete pendiente ya estaba disponible… de nuevo, en un punto de recogida diferente al solicitado inicialmente.

Esta segunda entrega llegó todavía peor: seis días tarde, en un punto situado a casi kilómetro y medio del domicilio del cliente y con un plazo de solo dos días para ir a recogerlo.

Un paquete destrozado y una situación peligrosa

El desenlace fue aún más grave. Al acudir al punto de recogida, el cliente se encontró con un paquete de casi 10 kilos y más de un metro de longitud, en un estado lamentable:

  • Embalaje roto

  • Cintas colgando

  • Sin asas ni forma segura de transporte

Ante la falta de alternativas, no quedó otra opción que llevar el paquete andando durante más de un kilómetro. Durante el trayecto, el mal estado del embalaje provocó que el paquete se cayera, causando lesiones en el tobillo y la muñeca, además de cortes en las manos.

“Si lo hubiera sabido, no habría hecho el pedido”

El cliente es claro en su reclamación: si desde el principio hubiera sabido que no se respetaría el punto de recogida elegido, habría optado por entrega a domicilio o directamente no habría realizado el pedido.

La sensación final es de engaño y falta de información, con una experiencia que pasó de ser una simple compra online a un problema logístico, físico y personal.

¿Responsabilidad de Leroy Merlin o de Seur?

La queja deja una pregunta abierta que muchos consumidores se hacen en situaciones similares:
¿es culpa de la tienda o de la empresa de transporte?

Para el cliente, la respuesta es secundaria. Desde su punto de vista, Leroy Merlin es quien vende, cobra y elige al operador logístico, por lo que debería responder ante el cliente final, independientemente de los fallos de Seur. La falta de coordinación entre ambas partes ha derivado en un servicio que el afectado califica directamente de “patético”.

Un problema que va más allá de un caso aislado

Este tipo de situaciones reflejan uno de los grandes problemas del comercio online actual:

  • Cambios de punto de recogida sin autorización

  • Entregas fragmentadas y descoordinadas

  • Plazos incumplidos

  • Embalajes inadecuados para recogidas a pie

Cuando el sistema falla, el cliente acaba pagando las consecuencias, incluso poniendo en riesgo su integridad física, como en este caso.

Exigencia de una solución

El afectado reclama una solución inmediata, tanto por el incumplimiento del servicio contratado como por las lesiones sufridas durante una recogida que nunca debió producirse en esas condiciones.

Más allá de una compensación económica, la queja apunta a algo más básico: respeto al consumidor, información clara y asumir responsabilidades cuando el servicio prestado no se parece en nada al que se contrató.

Porque una mala entrega puede ser un inconveniente. Pero cuando termina con daños físicos, deja de ser un simple error logístico para convertirse en un problema grave de atención al cliente.