Quiere probarse una prenda de 600 euros de Dainese en Motocard y le piden una señal de 100 euros
Cuando Jorge entró en la tienda de Motocard, lo hizo con la intención de probar un producto concreto, de esos que uno no quiere comprar sin antes verlo, tocarlo, ajustárselo. La tienda le pareció bien surtida, con un catálogo amplio y especializado, como cabría esperar de una firma con renombre en el mundo del motociclismo. “Tienda con muchos artículos (bien). Algo lentos en atender (bueno)”, pensó.
Pero todo cambió cuando preguntó por un producto en particular, valorado en 600 euros. No lo tenían físicamente en esa tienda, pero sí disponible en otra sede del grupo, en Cataluña. Lo que ocurrió entonces, según su relato, fue lo que convirtió la experiencia en algo que califica de “lamentable”.
Una señal de 100 euros... solo para probar
“Te piden una señal de 100 € sin haberlo podido ni siquiera tocar”, se quejó. La condición para que le trajeran el artículo era dejar una fianza de 100 euros. Una exigencia que le pareció desproporcionada, injusta, incluso disuasoria: “Insisto, un producto de 600 euros sin haberlo probado... no lo compro”.
Intentó buscar comprensión en el servicio de atención al cliente. Pensó que tal vez allí podrían entender su malestar, explicarle mejor la política, ofrecerle alguna alternativa. Pero, lejos de eso, su decepción fue aún mayor: “Al contactar con atención al cliente les parece normal y me terminan la conversación molestos por indicarles que voy a poner una reseña”.
Una devolución que tampoco convence
La gota que colmó el vaso llegó cuando decidió investigar un poco más. Y lo que encontró no le gustó. “Viendo reseñas de otras personas aludiendo a posible abuso a la hora de devolver artículos (cobrando 9€)”, entendió que lo suyo quizá no era un caso aislado, sino parte de una dinámica generalizada. Para él, Motocard no solo había fallado en la atención, sino también en la transparencia y en el cuidado del cliente.
“Y no es que sean especialmente baratos”, apuntó con ironía. “Por la zona hay otras opciones que en el pasado han tenido un trato exquisito”, concluyó, dejando claro que, al menos por su parte, no habría una segunda oportunidad.
La respuesta oficial de Motocard
Motocard, por su parte, no tardó en responder públicamente a la reseña con el siguiente comunicado:
“Jorge, lamentamos mucho escuchar sobre tu mala experiencia en nuestra tienda. Apreciamos tus comentarios y tomaremos medidas para mejorar nuestro servicio al cliente. Por favor, contáctanos al 973482702 para poder hablar más sobre tu experiencia.”
Un intento de acercamiento que, sin embargo, no logra contrarrestar la mala sensación que quedó en el cliente. Porque más allá del gesto, la política de fondo —la señal exigida, la atención poco empática, las devoluciones con coste— sigue sin cambiar.
En un sector donde el trato personalizado y la confianza son claves para fidelizar, situaciones como la de Jorge ponen sobre la mesa un debate necesario: ¿están las grandes tiendas especializadas olvidando al cliente en su modelo de negocio? ¿Y a qué precio?
Quizá Motocard tenga muchos productos. Pero a veces, lo que el cliente más valora no está en la estantería, sino en cómo se le trata.