LÍNEA DIRECTA

Le roban el coche y se tira tres meses para que Línea Directa lo saque del depósito de la policía

Línea Directa
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Un usuario que asegura haber sido cliente de Línea Directa durante más de 10 años ha decidido compartir públicamente su dura experiencia con la aseguradora, después de que su coche fuera robado y, según denuncia, la compañía no haya estado a la altura de las circunstancias. El relato refleja una profunda decepción con la gestión del siniestro, que ha terminado no solo con una pérdida económica, sino también con una pérdida total de confianza en la marca.

“Me robaron el coche siendo cliente de ellos, y desde entonces, jamás en mi vida, le voy a recomendar a nadie Línea Directa”.

El vehículo, valorado en 18.000 euros, fue robado y, según explica el afectado, apareció al cabo de un mes en un depósito policial. Lo más grave, denuncia, es que tres meses después, la aseguradora todavía no lo ha recogido, dejando el coche abandonado y expuesto a las inclemencias del tiempo.

“Lleva el coche, 3 meses en un depósito de policía al aire libre, con las ventanas y techo solar abierto (correspondientes lluvias durante días en estos 3 meses) y no solo no han ido a por el coche aún, sino que encima me están pidiendo dinero”.

Según el testimonio, la indemnización ofrecida ha sido muy inferior al valor real del vehículo.

“Me han dado 5 mil, el coche sin extras y sin nada, ya valía 13.000 por valor vanal”.

El resultado: un coche irrecuperable, una compensación que el cliente considera injusta y una situación económica delicada.

“He perdido el coche, ahora no tengo dinero, y no solo eso, no hay manera de reparar el mío, porque no lo van a buscar por más reclamaciones que ponga”.

Pese a sus intentos por solucionar el problema, asegura que Línea Directa no ha respondido con eficacia a sus reclamaciones, ni ha mostrado interés por resolver el asunto. La situación ha llevado al cliente a emitir una clara advertencia a otros conductores:

“Nunca contratéis con ellos, porque como os pase algo grave, os acordaréis de mis palabras”.

La experiencia, marcada por la inacción, una indemnización insuficiente y la falta de atención, ha sido tan negativa que el cliente concluye su queja con una afirmación rotunda:

“La mayor vergüenza de compañía que he conocido en mi vida”.